Cosmovisión
El diputado local del momento, el veracruzano Héctor Yunes Landa, partió plaza en el reconocido café de la zona conurbada de Veracruz y Boca del Río.
Con su clásico estilo de vestir casual de pantalón de mezclilla y una camisa manga corta, zapatos que obvian la comodidad, pero también con muchos kilómetros recorridos.
Ya superada la lesión de la columna por su espíritu de hacer deporte diario, ocupa el domingo para rendir tributo y cariño a visitar a su señora madre y de paso tomar un lechero con los amigos que llegaron espontáneos a unirse a la plática de café como es tradicional en estos lares.
Con miradas de ojos de admiración que escudriñan el alma, palabras de reconocimiento y del cariño de la gente que le saludan y aprovechan para los intercambios de números, las fotos y muchos con los grandes recuerdos de quién tiene en su haber la participación en seis ocasiones en las legislaturas locales, federal y del senado.
También, en el congreso local como coordinador de su fracción y presidente de la Cámara con la oportunidad de un trabajo plural y de respeto pleno para todos los legisladores.
Expresa ante una mesa improvisada de diálogo con los analistas políticos y los comunicadores de café que andan a la cacería de la nota, “no me gusta ofender jamás en la más alta tribuna, respeto el debate de altura, pero tampoco acepto que se trivialice el recinto parlamentario con calumnias y difamaciones, la clásica línea de lastimar la integridad de los adversarios políticos”.
Dice, de Esteban Bautista, que lo respeta como diputado y como amigo, pero también entiende que lo mandan al golpeteo en la tribuna y ni modo hay que debatir con argumentos sólidos para dar respuesta a las exigencias de los tiempos actuales de los momentos de la contingencia en el norte de Veracruz.
Aprovecha la oportunidad para decir de la gran respuesta de solidaridad de los veracruzanos con sus hermanos y paisanos, la emergencia y el dolor de las miles de familias por una tragedia no se puede ver con colores partidistas.
La plática se alarga, Héctor Yunes Landa, habla de sus años de niño en su natal Soledad de Doblado, y del esfuerzo de sus padres para que junto con su hermano César, vinieran a estudiar al puerto de Veracruz.
Recuerdo amplio de sus años como niño y joven inquieto que siempre se acercó a los maestros y directores desde la primaria para participar en las actividades escolares desde el canto hasta la oratoria.
Después, los años de universitario de derecho en la UV, en donde egresó con mención honorífica y sus calificaciones de diez, porque así lo decidió de estudiar con madurez, disciplina y responsabilidad.
Siendo en principio líder de la juventud popular en la entidad y después continuar aprendiendo de sus maestros en la actividad política que lo han motivado a seguir en una lucha diaria por sus ideales de crecimiento de la mano con la atención a las demandas de la población en cada comunidad y municipio de la entidad.
Perdiendo la cuenta de las veces que ha recorrido el territorio veracruzano y conocer a la gente con nombres y apellidos.
La ruta ha sido larga, con grandes experiencias y muchas satisfacciones de estar en cada lugar con la población que en cada región es de contrastes en un territorio grande y complicado pero el caminarlo le dan el privilegio de la cercanía y el conocimiento del terreno que se pisa con mucha humildad y respeto por la gente.
No habla del futuro, dice del presente de retos para todos los veracruzanos que se unen en soluciones rápidas a las inclemencias climatológicas previsibles y que con experiencia se pueden evitar los grandes riesgos para la población.
“Hoy la atención está dirigida a la problemática que afecta a los paisanos del norte de Veracruz, y acompañarlos ha sido parte de un sentimiento de solidaridad real con todos nuestros paisanos”, dice con la mirada de quién es parte de un esfuerzo por alcanzar y devolver la tranquilidad a quienes perdieron familiares y amistades, y el patrimonio que duele, pero en dolor más grande es la ayuda lenta a una condición de gravedad, dice en su diálogo dominguero del que apenas retorna al reencuentro con la familia y los amigos de toda la vida. Andale. Así las cosas.




