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PAPANTLA, Ver., 22 de octubre de 2026.- El Centro de las Artes Indígenas (CAI), Xtaxkgakget Makgkaxtlawaná, el esplendor de las y los artistas, concluyó este miércoles 21 de octubre la tercera etapa de trabajo desarrollada en colaboración con la UNESCO, como parte del programa Desarrollo socioeconómico y del turismo comunitario con perspectiva de género a través del arte y la cocina tradicional en la región del Totonacapan, una iniciativa orientada a fortalecer las capacidades de gestión, organización y desarrollo económico de las mujeres portadoras de los saberes tradicionales que participan en las Casas-Escuela del CAI.
Con el cierre de esta jornada, concluyen también las actividades programadas entre ambas instancias para 2026, después de un proceso de trabajo desarrollado de junio a octubre. Esta colaboración reafirma la capacidad del CAI para vincular el patrimonio cultural vivo con nuevas herramientas de gestión, sin desvincular las prácticas artísticas de su raíz comunitaria, su dimensión identitaria y el conocimiento transmitido entre generaciones.
La tercera etapa de trabajo, realizada los días 20 y 21 de octubre, reunió a alrededor de 30 mujeres de las distintas Casas-Escuela del Centro, en su mayoría cocineras tradicionales, además de maestras vinculadas con la pintura, el algodón, la música y la alfarería. El encuentro permitió compartir experiencias, reconocer necesidades y sentar bases para la construcción colectiva de modelos de negocio y el fortalecimiento de conocimientos básicos en materia financiera.
La colaboración de la UNESCO, con el apoyo de Tala México, parte del reconocimiento de que los saberes tradicionales, las prácticas artísticas y la cocina tradicional que se preservan y transmiten en las Casas-Escuela del CAI poseen un valor cultural, social y económico que merece ser reconocido. Desde esta perspectiva, el desarrollo no se plantea como una transformación ajena a las comunidades, sino como un proceso en el que las propias mujeres pueden fortalecer sus herramientas, valorar su trabajo y decidir sobre las oportunidades que desean construir a partir de sus saberes.
Durante las sesiones, Maite Málaga, especialista de la UNESCO en el área de Cultura y en temas de gestión cultural y economía creativa, destacó la importancia de generar condiciones para que la comercialización del arte tradicional se realice de manera ética y justa, reconociendo tanto el trabajo de las creadoras como el significado cultural de cada pieza.
En este sentido, señaló que las comunidades deben permanecer en el centro de las decisiones sobre sus recursos naturales, sus conocimientos y sus manifestaciones culturales. La posibilidad de comercializar una obra, una prenda o una pieza de alfarería corresponde a quienes las crean y a las comunidades de las que forman parte; cuando existe esa decisión, su valor debe traducirse también en una retribución justa.
Por su parte, Cinthya Santoyo, colaboradora del sector Cultura de la oficina de la UNESCO en México, destacó el propósito de acompañar a las mujeres de las Casas-Escuela del CAI en el fortalecimiento de sus capacidades, para que la valoración cultural de sus productos también contribuya a sensibilizar a visitantes y compradores sobre la riqueza de conocimientos, prácticas y tradiciones que cada creación representa.
Este enfoque cobra especial relevancia en un territorio donde la creación artística mantiene una relación estrecha con el entorno natural. La selección del barro, el aprovechamiento del algodón, la obtención de tintes y la elaboración de alimentos tradicionales implican conocimientos especializados que articulan cultura, territorio y comunidad. Su continuidad requiere no solo la transmisión de técnicas, sino también condiciones adecuadas para el trabajo de las maestras y el reconocimiento de su aportación.
Con la conclusión de esta etapa de trabajo, el Centro de las Artes Indígenas reafirma una visión en la que preservar la cultura y generar oportunidades de bienestar no son objetivos opuestos. Por el contrario, el reconocimiento del valor de los saberes, el fortalecimiento de las capacidades de las mujeres y el respeto a las decisiones comunitarias abren posibilidades para que el arte tradicional continúe siendo una expresión viva de la identidad totonaca.
La colaboración desarrollada durante 2026 deja como eje central la importancia de colocar a las mujeres creadoras y a sus comunidades en el corazón de cualquier proceso de desarrollo cultural y económico. Desde sus Casas-Escuela, el CAI continúa articulando enseñanza, creación y transmisión de conocimientos, al tiempo que fortalece las condiciones para que las nuevas generaciones encuentren en sus raíces una fuente de identidad, dignidad y posibilidades de futuro.
Así, el cierre de esta etapa de trabajo con la UNESCO no representa el final de los saberes que la hicieron posible, sino la continuidad de una labor que distingue al Centro de las Artes Indígenas: mantener viva la cultura desde sus propias comunidades, reconociendo a las mujeres que la transmiten y fortaleciendo su capacidad de decidir sobre el presente y el futuro de su patrimonio.




