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Foto: José Ureña

José Ureña/Teléfono Rojo

José Ureña
 
| 13 de Febrero de 2018 | 0:01
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· El gobierno de Peña asume el reto de rescatar el SNTE por segunda vez
· Cierra pinzas con la Judicatura y respalda a al dirigente Díaz de la Torre
· Al panista Zepeda se le hace bolas el engrudo con muchas candidaturas

El sistema político mexicano tiene un reto:

Rescatar una vez más el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE).

La segunda en el sexenio, porque la primera en tiempos recientes fue en 1989, cuando Carlos Salinas decidió deshacerse de Carlos Jonguitud Barrios.

Ese año, a influjo de Manuel Camacho Solís, el presidente decidió entregar el gremio magisterial institucional a Elba Esther Gordillo.

El propio jefe del Departamento del Distrito Federal (DDF) llevó a La Maestra a Los Pinos para informarle la decisión tomada desde el poder.

-He decidido que usted se haga cargo del SNTE –la sorprendió el presidente.

-¿A partir de cuándo?

-Desde ya. Ya comenzamos a operar.

-Está bien –asintió la señora Gordillo-, pero quiero pedirle un favor…

-¿Cuál?

-Que el maestro Jonguitud no corra la misma suerte carcelaria de Joaquín Hernández Galicia –el ex dirigente petrolero detenido, acusado de homicidio y preso en el Reclusorio Sur.

-No te preocupes, Elba.

Salinas cumplió su palabra: en ese momento Jonguitud Barrios estaba ante el secretario de Gobernación, Fernando Gutiérrez Barrios, quien le dio dos horas para salir del país.

A su regreso, tiempos de Ernesto Zedillo, me confesó el propio Jonguitud Barrios:

-Ni siquiera pude ir a mi casa por cosas personales. Mi esposa ya era conducida al aeropuerto y nos fuimos a Estados Unidos sin nada.

NADA DE REGRESAR EL SNTE A ELBA

El gobierno de Enrique Peña avizora riesgos de nuevo.

En 2012, cuando no aceptó las exigencias de posiciones políticas de Elba Esther Gordillo para la familia –su hija Mónica Arriola candidata al Senado en Chiapas, su yerno Fernando González en Sinaloa… y así-, el candidato priísta dio la orden de romper con el Partido Nueva Alianza (Panal).

También pidieron a La Maestra retirarse del sindicato magisterial en el congreso programado para octubre de ese año.

No cumplió y, aprobada la reforma educativa, el 6 de febrero en su cumpleaños dictó su epitafio:

-Aquí yace una guerrera….

Y 20 días después, el 26, se dirigía a un Congreso a celebrarse en Guadalajara para retar al gobierno con una frase registrada en Los Pinos:

-Al maestro no se le amenaza. Al maestro se le estimula…

Así surgió la orden de detenerla a su arribo en Toluca, a donde llegó para hacer escala nocturna en el Distrito Federal antes de viajar a la Perla Tapatía para instrumentar la movilización.

Unos hablan de paro general, otros de ultimátum al gobierno.

Hoy, con una cuestionable determinación judicial, el gobierno ha tomado la determinación de no ceder.

Para esto ha cerrado pinzas con el Poder Judicial y, debidamente respaldado, el dirigente sentista Juan Díaz de la Torre arengó ayer a sus correligionarios para “mejorar actualizar y digitalizar nuestros procesos de comunicación dentro del sindicato y construir una mayor vinculación con la sociedad y sus diversos grupos organizados”.

El SNTE se vinculará con la sociedad, prometió.

Pero “evitando la tentación siempre de que los dirigentes piensen en asaltar el poder o de creer que el privilegio de representar a los maestros lleve a pensar que el SNTE es nuestro patrimonio personal o de familia”.

El remate:

-¡Eso no volverá a pasar!

No en este sexenio… porque es un compromiso de Andrés Manuel López.

BOLAS EN EL ENGRUDO DE ZEPEDA

1.- El dirigente panista Damián Zepeda no da una.

Trae conflictos en varios lados, sobre todo en el estado de México, para postular candidatos y los aspirantes piden encuestas espejo, una forma de rechazar el dedazo.

Esto rompe acuerdos internos, pero está por verse si Zepeda, como empleado de Ricardo Anaya, respeta acuerdos como el compromiso de postular al Senado a Cecilia Romero, la primera presidenta de Acción Nacional (PAN).

Y 2.- por fin alguien controló sus ambiciones personales.

En una acción de mérito y poco conocida, el priísta Fernando Moreno decidió no postularse a ningún cargo a pesar de ofertas su partido y se queda como delegado en Magdalena Contreras.

Lo fundamental, explica, es atender la emergencia derivada de los sismos de septiembre, sobre todo el del 19, para lo cual clama por mayores apoyos.