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Samuel Aguirre Ochoa/Avanza el mundo multipolar
Justicia a la vejez con dignidad
El asunto de las pensiones a los adultos mayores de este país va en serio, por lo que una legión de los incansables abuelos y abuelas, nacen una vez más con una ilusión de vivir al tener la posibilidad de subsistir con las medianas posibilidades que les da la vida de seguir con lo suficiente para los gastos mínimos de sobrevivencia, medicinas y todo lo elemental que en este momento les da la anhelada felicidad nunca antes pensada con el gobierno de AMLO y la Cuarta Transformación.
Con un proceso gradual y ordenado, sin las grandes concentraciones, pero con mucha asistencia los estoicos, épicos y famosos miembros de la tercera edad asistieron este día a refrendar dar, otros a darse de alta y a esperar la llegada de la tarjeta para el pago de lo ofrecido por el programa de apoyo que les hace justicia a quienes antes nadie se fijo en ellos, sino nada más para seguir trabajando y cuidar nietos, sin ilusión de por medio y menos una módica gratificación.
Los olvidados renacen a la vida, muchos y muchas “enterones” pero con el reflejo de los años encima por la edad que se les vino encima y ahora de nuevo vivos y viables, para entrar en circulación y anhelar seguir en este mundo pero con los medios para estar y ser en una familia o en la soledad, pero con la posibilidad de pagar su comida, medicinas y hasta el transporte para trasladarse a donde más les guste.
Antes los gobiernos neoliberales no les dieron la oportunidad, incluso lucraron con los programas sociales que se perdían en el camino por el desvío de los supuestos apoyos que no les llegaban y siempre andaban en la larga espera con una ilusión, porque les rasuraron y les condicionaron el beneficio que les hiciera justicia.
Ahora se ve más cerca, se cumplen los tiempos y los “viejitos” que ya cumplieron en tiempo y forma con su misión en esta vida de criar y levantar hijos, que se posterga hasta a los nietos, les llega la posibilidad de emanciparse, sí liberarse del “yugo” de los hijos que les arrebatan los últimos años de vida con “trabajo extra” que les somete muchas veces a vivir de arrimados y en ocasiones hasta en el maltrato.
La justicia social con la Cuarta Transformación, va en camino y en marcha, haciendo los censos en lugares públicos abiertos y sin gritos ni sombrerazos, al parecer todo se hace con alto rigor de precisión y acorde a los designios de que nadie le pueda meter la mano a todos aquellos adultos mayores, jóvenes y personas con alguna minusvalía que les va permitir recibir recursos económicos, entiéndase un apoyo para seguir en la lucha de la vida diaria, pero con estoicismo y dignidad.
Los miembros de la tercera edad, no sienten ni el sol, al hacer sus trámites, todos callados y en pleno orden, como un ejército que se decidió a participar con mucha dignidad en un sueño nunca pensado y menos imaginado, cuando los políticos de los diversos colores se habían enfrascados en llevarla despacio y ahora todo indica que la cosa va en serio y tan es así que nadie se raja y todos a darse de alta, cuando se tiene la edad y la fortaleza, para decidir se quedan como están o le entran a la catafixia a la que los ha convocado el presidente Andrés Manuel López Obrador, a seguir, si pero con dinero para sus “chuchulucos” en donde nadie les camine, restrinja o limite su voluntad hasta sus últimos días que nunca se sabe, cuando llegará el adiós del encuentro para el encuentro con Dios en la gloria celestial, pero mientras en la tierra a disfrutar la vida con alegría y hasta la decisión de ir a tomarse un café, un wisckito o una cervecita como diría el extinto colega Manolo Rosero.
Y esto no termina hasta que se termina show, por lo que no se corre el telón, y la función continua, sí como un país que tiene recursos y potencial, pero que antes tanto se restringió a los adultos mayores o minusválidos, que simplemente se sienten que viven un sueño y está a punto de hacerse realidad. Y como se dice allá, todos vienen al éxito, inspirados y el retorno del brillo en los ojos, hasta para sí sé puede encontrar el amor, nada está perdido, este es un comienzo y hay quienes ven un renacer, por fin.
Gracias al amigo, colega y maestro, doctor Francisco Blanco Calderón, por los “souvernirs” compartidos de su reciente viaje Alemania, pero siempre con el agradecimiento a su invaluable amistad y solidaridad de muchos años de caminar juntos, como alumno, discípulo y amigo, que se convierte siempre en un estudio permanente de un posgrado recibido del experto académico y sin pagar inscripción. Así las cosas.