Libros de ayer y hoy
Oscar del Río: vientos de cambios
En todo Veracruz, se escucha la bamba, no la bomba, la del arpa y la jarana, la del sombrero de tres pedradas y el vestido de la auténtica mujer jarocha.
La música resuena y resuella en el corazón de los veracruzanos como una luz al final del túnel, porque a la Meca de la política en el país, como si tratara del anuncio del mesías, llegan las buenas noticias, que hacen vibrar el corazón de la gente para que pueda latir con más fuerza.
Pero ante todo, regresó la sonrisa, la alegría a muchos que de voz en cuello, dicen creer y por eso gravitan y no pisan el suelo ante el milagro que se da en tiempos de la presidenta Claudia Sheinbaum en el Segundo Piso de la 4T, que dice con firmeza “ni todo está perdido”, porque la fiesta por la legalidad apenas comienza y va en serio. Órale.
El festejo es total en el solar veracruzano, que rompe el escepticismo, de que ahora soplan otros vientos, que se buscan sacar a flote a un barco que zozobra, pudo dar el pantoque, pero de forma milagrosa se erige para tomar un nuevo rumbo, sí el de las instituciones públicas que funcionen y cumplan con el deber de vigilar el uso y destino final de los recursos públicos en todo el país.
Y es que aquí, dicen con fe, gloria a Dios en las alturas, como en la famosa canción de Joan Manuel Serrat, la gente vuelve a cantar y hasta rezan de en la felicidad de que vienen buenos vientos para el país, que retoma el rumbo y el ritmo que rompe con el letargo del pasado y ahora sí, dicen todos hay que ponerse a trabajar.
¿Pero porque tanta alegría, preguntan algunos en los clásicos corrillos, peñas y grupos de café de los 200 Años?
Y las respuestas de los de la tierra, que dicen que no tienen fama de chismosos, sino más bien, que ejercen una acción comunicativa natural, para no contener emociones y sacar a flote todo a flor de labio.
Y el rumor del “run, run”, es como en las ya próximas pastorelas, anunciando la llegada del mesías, visto en la metáfora coloquial clásica en estos lares.
Y se oye esa voz, que se hace y quiere hacer escuchar con sorna, ironía y el estilo de los juglares porteños, que cuando hablan bajito se escucha hasta la Isla de Sacrificios, -ya viste que el nuevo titular de la contraloría de la Fiscalía General de la República, es Oscar Daniel del Río Serrano, un economista afamado, académico y con experiencia laboral en los tres poderes federales.
Es el hijo del doctor José Manuel del Río Virgen, uno de los hombres más queridos en estas tierras con una gran trayectoria profesional y que es el titular de la Dirección de Control y Evaluación ante la Auditoría Superior de la Federación.
Seguramente es el karma, coinciden en responder los paisanos, y hasta las citas bíblicas se escucharon “es que lo hicieron padecer en el mal gobierno de Cuitláhuac García, y lo trataron como al mismo Jesús y Juan, el Bautista.
¿El del Congreso? No seas menso, ese no, es al de las aguas, y que con eso, bueno, dice el otro, -es que los tiempos de los siete años de las vacas flacas ya se terminaron. “Son buenos augurios”, al parecer son cosas mayores poner fin al mal uso de los recursos públicos. Tómala.
Y dice el Yiyo, --porque ya hasta van festejar al cristo negro de Otatitlán, a la virgen de los pescadores de Boca del Río y se preparan para ir en peregrinación a la Villa de Guadalupe.
El otro responde, aguanta callado negro, todo a su tiempo. No te adelantes, primero, lo primero. Afuera sonaba el mar. Andale. Así las cosas.





