Fiscalización: participaciones y aportaciones...
Los acontecimientos de toda una tragedia ocasionada por un transporte de gas, enluta a todo un país por causa de un mal que impregna el ambiente burocrático por la falta de revisión y de cumplimiento de las normas en materia de seguridad para ese tipo de vehículos que muchas veces operan en la irregularidad.
También, hace falta mayor vigilancia en las carreteras por parte de la Guardia Nacional y el control para la entrada a la ciudad de México de ese tipo de vehículos en horarios de menor flujo vehicular.
Se dan reportes de ocho personas muertas y más de noventa heridos, además de las grandes pérdidas materiales de una pipa de doble remolque de una empresa de antecedentes negativos y de que el vehículo no contaba con seguro para daños a terceros, y por lo mismo luego no responden a la reparación de los daños ocasionados tanto materiales como por las víctimas del siniestro.
En las redes sociales, y medios de comunicación se dan las crónicas de los hechos.
Se dice, de lo que nadie te contó del chofer de la pipa que explotó en Iztapalapa.
Y se hace la pregunta ¿Tú también escuchaste la explosión? Aunque estemos en Naucalpan, el estruendo llegó más allá del ruido del tráfico, del Metro, de las fondas y del chisme de la esquina, dicen los relatos.
Miércoles: Hoy, alrededor de las dos de la tarde, el cielo de Iztapalapa se llenó de fuego. Una pipa de gas explotó en el #PuentedelaConcordia, muy cerca del Metro Santa Martha. La mayoría ya vio los videos.
El fuego saliendo como si fuera volcán, los autos atrapados, la gente corriendo. Pero lo que casi nadie sabe… es la historia del hombre que iba manejando esa pipa.
Su nombre aún no es oficial, pero los vecinos que lo vieron dicen que era joven, de unos 35 o 40 -años- con una gorra azul, y que antes de que el tanque explotara, él gritó que corrieran.
"¡Apártense! ¡Va a tronar!".
Se bajó tambaleándose, con la ropa ya quemada por el derrame.
“Dicen que quiso cerrar válvulas para evitar lo peor, pero no alcanzó. No lo logró”.
Entre las personas heridas hay una madre que vendía quesadillas, justo debajo del puente. Iba con su hija, de 9 años, que hoy está grave, pero viva, gracias a que alguien la empujó hacia una barda antes del estallido. ¿Fue él? Nadie lo sabe con certeza?. Pero varios lo vieron corriendo hacia los demás, no huyendo. -Ayudando a la gente-
El estruendo se escuchó hasta Zaragoza. Pero el eco más fuerte está en las vidas que se apagaron… y en las que se salvaron por segundos.
Hoy, 3 personas no regresaron a casa. Más de 70 están heridas. Algunas están en hospitales sin saber que su historia está en boca de todos. Que sus nombres serán mencionados en grupos de WhatsApp, en la fila de las tortillas, en las calles de Naucalpan y en todo el Valle de México.
“Ya se había quejado el chofer de que esa pipa no servía”, dicen en grupos de empleados de la empresa dueña #Zilza. "Era vieja", "ya chillaba la válvula".
Pero nadie hizo caso. Porque en México así pasa: hasta que explota, hacemos ruido.
Y tú que vas leyendo esto, ¿sabías que miles de pipas cruzan diario por nuestras calles sin que nadie las revise?
Mañana, otra pipa pasará por tu colonia. Otra señora pondrá su puesto de quesadillas. Otro chofer irá con miedo de que esa vez… sea él.
No olvidemos los nombres, ni los rostros, ni las historias que se esconden entre las sirenas. Que no se nos haga costumbre ver fuego sin preguntar por quién lo apagó con su vida. #Septiembre2025.
Y como siempre las tragedias son en septiembre, y hace falta hacer mayor conciencia, porque las autoridades cumplan con rigor las funciones de vigilancia de esos vehículos en carreteras y en el ingreso a las zonas urbanas en horas pico.
Además, de que las empresas transportistas cumplan con leyes y reglamentos para su legal operación.
Una primera acción debería ser que se eviten los dobles remolques en circulación, esto provoca mayor peligro en contra de la población en general.
Y como siempre, después del niño ahogado, a tapar el pozo, dicho en la metáfora coloquial de la gente. Andale. Así las cosas.