Los enigmas de la sucesión de AMLO

Enemigos gratuitos y detractores políticos, no han podido descifrar el enigma de la sucesión presidencial de Andrés Manuel López Obrador, quien tiene a muchos ocupados y preocupados en todo lo que hace y dice, y hacen bien, porque los tiene dominados con su audaz discurso diario en sus conferencias de prensa mañaneras y en sus giras de fin de semana.

De los “candidateables” de la lista que dio AMLO, luego del autodestape de Marcelo Ebrard, canciller mexicano, que iluso se reunió con un grupo de “amigos” y de su equipo de trabajo en el estado de México, en las tierras del Grupo Atlacomulco, de inmediato el presidente reviró con la inteligencia y astucia que le caracterizan a sus muchos años de experiencia en la política y amplió las posibilidades a los líderes parlamentarios en donde por supuesto la línea es para el senador Ricardo Monreal, que entra a la palestra como el factor de factores.

Aquel dicho de don Jesús Reyes Heroles, de que la forma es fondo, por supuesto que fue un infantilismo de Ebrard, por andar en las tierras de los más férreos enemigos políticos de AMLO, y por supuesto que el secretario de relaciones exteriores, retornó al origen de los tiempos salinistas de aquella época con Manuel Camacho y una larga historia.

El divo de Juárez, decía que el tiempo no perdona, pero esa acción de Marcelo Ebrard, en la semiótica de la política, claro que como diría la canción de Manuel Alejandro, que hizo famosa Emmanuel, “todo se derrumbó.

Y es fácil, observar a aquellos a los que se le queman las habas, por suceder al presidente AMLO y precisamente la política en toda su ortodoxia a la mexicana que es la misma de los que marcan los cánones, que no han cambiado, la estrategia de los aspirantes y suspirantes debe ser cauta, no mostrar interés o en pocas palabras, nadie se lo debe creer, porque del dicho a la boca, se cae la sopa.

Prueba plena, la respuesta de Claudia Sheinbaum, de que está concentrada en su puesto, aunque subió al cargo de secretario de gobierno, a Martí Batres, como un claro sucesor para el interinato en su momento, por si las moscas.

Tatiana Clouthier, secretaria de económica, súper cauta, en donde no se la creyó y simplemente, dice igual que la jefa del gobierno capitalino, seguir concentrada en su trabajo.

Mientras, que la secretaria de energía, Rocío Nahle, sabe que la mención como candidateable a la presidencia, la ponen ya con medio cuerpo en la real candidatura por el gobierno del estado de Veracruz, en donde es la buena, y la que puede reunir la verdadera unidad de propios y extraños como inercia natural en el estado más politizado del país, y conservar el poder estatal, sin problema.

Juan Ramón de la Fuente, ex rector de la UNAM y representante general ante la ONU, se quedó quieto, porque sabe que no le da, y en igual forma el embajador de México en EU, Esteban Moctezuma, tranquilo y sin nervios.   

Los reflectores, están muy dirigidos al senador Ricardo Monreal, a quien lo ubican como un personaje que es quien más se acerca al estilo de AMLO, de accionar, operar, concertar y mover muy bien las piezas con el bálsamo incluido, y no herir susceptibilidades de nadie.

Al senador zacatecano, los expertos en el análisis de la política en este país, lo ponen como el auténtico “comodín” del presidente AMLO, para hacer esa función siempre necesaria en los equipos de trabajo, del clásico bombero, dicho en le metáfora de la política, en donde por su capacidad y experiencia, se le puede poner de relevo o candidato, y con la certeza de que hace bien su trabajo.

Por eso, la mención del presidente AMLO, de los parlamentarios hacia esa posibilidad, claro que puso a temblar a muchos que saben que Ricardo Monreal, las puede todas, pero más que nada donde lo pongan gana. Así las cosas.