Minatitlán, Ver., 26 de octubre de 2021.- Brink Grishel sería el nombre de la bebé esperada del matrimonio Martínez Castillo, pero la nena murió en el vientre de la madre tras varias horas de espera para recibir la atención médica.

Los hechos ocurrieron este lunes en el Hospital Civil de Minatitlán. A las tres de la tarde la señora Jéssica fue traída por su esposo Raúl luego de que la fuente se le rompiera.

Sin embargo, al llegar al hospital le dijeron que tenía que esperar, pues había otras «urgencias», además no había camas, y el único médico no se daba abasto para atender todos los partos.

Conforme pasaban las horas las contracciones y el movimiento del bebé desaparecieron, y a las siete de la noche se confirmó que la nena había muerto en el vientre de la madre, aun así no fue ingresada al hospital.

Fue hasta las diez de la noche que Griselda, abuela de la nena fallecida, le suplicó al doctor que Jessica fuera ingresada, «ya ha muerto la niña, no quiero perder a mi nuera».

Ésta no es una situación ajena en tiempos de Covid en los hospitales, «no hay médicos y camas», dice personal de salud a familiares. Los pacientes deben esperar un lugar y con suerte serán atendidos.

Jéssica llevó el control prenatal de la que sería su primera bebé, en los exámenes realizados la nena se encontraba en perfectas condiciones, nunca tuvo amenazas de aborto o presentó alguna complicación, relata Griselda.

La familia Martínez Castillo prevé demandar al hospital, pues están convencidos que lo sucedido fue negligencia médica.