Libros de ayer y hoy
Utilizar a los socorristas como escalón político es jugar sucio con quienes diariamente arriesgan su integridad para salvar vidas y ayudar a la ciudadanía.
XALAPA, Ver., 26 de junio de 2026.- La fiesta por el Día del Socorrista en Xalapa dejó ver la misma jugada gastada de siempre: colgarse de la chamba y el respeto que se han ganado los que sí le entran al peligro, solo para pintarse bonito frente a la gente y rascar votos.
Diego Moreno Martínez, regidor séptimo por Movimiento Ciudadano, armó una pachanga con unas 20 cuadrillas de rescate para aplaudirles lo que hacen todos los días: sacar a la gente de accidentes, tormentas y emergencias. Suena bonito, pero cuando miras de dónde viene, la cosa huele mal.
Más que un aplauso sincero a los que se rifan por la ciudad, el evento fue pura vitrina política para él y para su padrino, Román Moreno, “El Taquero”. Hasta el pastel iba pintado de naranja, como el partido que ya perdió. La celebración no fue para los héroes: fue para la foto.
Y aquí viene lo peor. Cuando Xalapa se ha inundado y el agua le ha pegado a las colonias, al regidor no se le ha visto ni las luces. No carga cubetas, no consuela familias, no se embarra los zapatos. Pero para el brindis y la convivencia con los que sí le entran, ahí sí llega puntual. Cambió el lodo de las calles por la foto con el pastel.
Tal vez por eso la mentada “pachangona” ni ruido hizo. Hasta los medios que suelen cubrirle las espaldas se hicieron los desentendidos. Ni con toda la maquinaria lograron que el numerito se volviera ganancia política.
Si la intención era usar a los presentes para construir su campaña, pues ni eso salió bien.





