CANCÚN, QRoo, 7 de diciembre de 2019.- Siempre soñó, desde muy chiquito, sueña y seguirá soñando, a los 11 años trabajó como cerillo, fue lavacoches, vendió corbatas, hamburguesas, hot dogs y ahora, es el feliz dueño de 18 compañías y da empleo directo a 3 mil 500 personas en México, Centroamérica, Estados Unidos y Europa.

El empresario que orgullosamente vive en Metepec, Estado de México, con su optimismo y tesón, ha generado miles de empleos, pero también les ha dado un valor agregado: ha sabido conjuntar equipos y “cuando esos equipos trabajan felices, eso se refleja en éxitos”, precisa.

Pero lo que ha logrado Fernando Flores no es casualidad: ha sido porque nunca ha dejado de soñar y también por esa férrea disciplina que le inculcó su padre, un deportista de alto rendimiento, a Fernando y a sus siete hermanos.

Todos los días, desde niño, con esa “disciplina casi militarizada” –narra– su padre lo despertaba a las 5 horas y, aunque al principio no le gustaba, ahora se lo agradece porque todos los días, se levanta al alba y hace dos horas y media de ejercicio en el Club Deportivo la Asunción, del que es presidente del Consejo de Administración y donde supervisa una escuela de tenis de alto rendimiento.

“Le apostamos muchísimo a los jóvenes, en el club se practican más de ocho disciplinas, lo que nos gusta es que desde niños de cuatro años de edad hasta adultos de 90 años, practiquen deporte y tenemos metodologías para cada persona”, detalla.

Fernando Flores es un hombre inquieto, incansable: “nunca dejó de trabajar” y por eso viaja hasta tres veces en un mismo día, a diferentes estados, para “supervisar proyectos que hacemos para contribuir y hacer más eficaces a los gobiernos”.

Constante y persistente, siempre amable y optimista, Fer -como le dicen sus amigos- asegura que el gobierno es un facilitador para que los empresarios puedan generar empleo e inversiones.

Y en ese binomio, indica, “nosotros podemos decir cómo sí hacer las cosas”.

Información de Quadratín Quintana Roo