Libros de ayer y hoy
Ricardo Ahued: sigue firme
En la actividad política los altibajos son parte del día a día.
En el caso del secretario de gobierno, Ricardo Ahued, el maestro Cecilio García, salió al encuentro rápido y al paso para atajar y aclarar de que el número dos de palacio, dice que no se va.
Y es que por cierto, el rumor de su salida al cargo del manejo político en la entidad, se dio desde las esferas mediáticas del poder oculto para quizá moverle el tapete o adelantar la inercia casi siempre inadvertida para a quien no son ni buenos o malos deseos, sino simplemente parte de la jiribilla política, en que se usa el lenguaje de los medios de comunicación para un “te lo digo puerta, para que lo entiendas ventana”.
Y es que nadie duda de la capacidad del hombre conductor de la política estatal, y aquí en el clásico, los rumores, son eso simples rumores.
Pero, y ¿a qué vino el borrego, que se soltó el fin de semana de la salida del cargo de secretario de gobierno de Ricardo Ahued?
Los expertos, que conocen de la política veracruzana, saben que el “dos” del palacio estatal”, se encuentra firme y de que los movimientos políticos en ese puesto siempre incómodo, en todas las administraciones estatales, se dan los enroques y salidas para dar paso a las estrategias políticas y operativas de todo lo que se mueve en un área desde donde se conduce verdaderamente la política estatal y sobre todo los recursos para apagar cualquier tormenta política.
Desde siempre el dos de palacio, se ha movido a otros menesteres y más que nunca se le mueve del cargo con visitas a la sucesión estatal.
También, en algunos casos el dos brilla de forma natural y dicen que no debe brillar y menos eclipsar a nadie.
Con el gobernador Agustín Acosta Lagunes, el hombre fuerte de Poza Rica, Ignacio Morales Lechuga, obtuvo una salida obligada cuando después de una larga ausencia del mandatario estatal por una supuesta intervención quirúrgica, Nacho Morales, se fue callado al cargo para ocupar la creación de la Coordinación del Consejo Nacional de Seguridad Pública de la secretaría de gobernación en el gobierno de Miguel de la Madrid. Y después consolidó brillante carrera de procurador del DF, PGR y embajador de México en Francia.
Entró al relevo Felipe Amadeo Flores Espinoza, como secretario de gobierno con Acosta Lagunes.
Con Dante Delgado, gobernador interino con todo el respaldo del secretario de gobernación, don Fernando Gutiérrez Barrios, quitó del cargo a Alfredo Algarín Vega y entró al relevo Miguel Angel Díaz Pedroza.
Muchos como el abogado Reynaldo Escobar Pérez, presentaron la renuncia en su caso a Fidel Herrera Beltrán, y el político de Nopaltepec, nunca aceptó que algún funcionario se le adelantará a una decisión de irse por alguna decepción o presión laboral.
Pero, a Reynaldo Escobar Pérez, en una ocasión ante un desencuentro mediático con Joaquín López Dóriga, no le tembló la mano para poner en la mesa del mandatario estatal, su renuncia, sin problema.
Francisco Berlín Valenzuela, con el gobernador Rafael Murillo Vidal, siempre muy inteligente dejó correr al subsecretario de gobierno, Manuel Carbonell de la Hoz, a quien don Jesús Reyes Heroles, le frenó su carrera por la candidatura al gobierno estatal y llegó don Rafael Hernández Ochoa y después don Agustín Acosta Lagunes, con un mandato por el que se pidió al final la desaparición de los poderes estatales a causa de los constantes hechos delictivos y la inseguridad no pública por la que protestaban los veracruzanos.
El hombre de paso de Ovejas se dedicó después a administrar el rancho de la familia Alemán Velasco, La Finca Sayula, y don Agustín Acosta Lagunes, salió conflictuado con el administrador, licenciado Felipe Capitaine Rivera quien había sido subjefe de acción social y jefe de ayudantes en el gobierno estatal, y ahora es presidente municipal de Nautla, por segunda ocasión y quién se consolidó como parte del equipo en aquél entonces del poderoso secretario de gobierno, Ignacio Morales Lechuga. Andale. Así las cosas.




