Libros de ayer y hoy
Tiempo de mujeres y el 8 de Marzo
En la realidad actual y ancestral, el peor enemigo de una mujer es otra mujer, dicen.
Sin descartar el machismo, en la actualidad las cifras de los feminicidios van en aumento en el país.
¿Por qué las matan? Cuando lo único que se debe hacer es darles respeto y un trato igual, en una cultura misógina, y que no hay avance de una cultura de protección a las mujeres en todos los sentidos.
El Día Internacional de la Mujer, es el ocho de marzo. Y como siempre es una fecha de protesta y de demandas para cambiar el rumbo del destino de las mujeres que son vulnerables en un entorno crítico y caótico para las propias femeninas en cualquier momento y en cualquier lugar.
No hay avance en la cultura y educación de respeto a la mujer en el hogar, en el trabajo y en los lugares públicos.
Por eso, es que cada año el Día Internacional de la Mujer, se convierte en una proclama ante la adversidad de una realidad que no se puede ocultar en todo el mundo.
Recientemente, en una escuela secundaria del puerto de Veracruz, se vio la forma en que un joven golpea, o mejor dicho da una golpiza a una jovencita, las autoridades educativas, no procedieron con estricto apego al derecho, se ocultó el hecho y las acciones jurídicas se pasaron por alto en agravio aún más de la joven tratada de forma violenta.
No hay correctivo ejemplar, el problema continúa. La violencia vista desde diversos horizontes cae en una conducta de una norma penal y no se sanciona. Al buscar la salida fácil a un problema evidente. Sin estridencias, decía el maestro Fidel Herrera Beltrán, ex gobernador veracruzano.
La violencia es violencia en cualquier parte y “se debe” (imperativo categórico del derecho) de hacer una investigación y deslindar responsabilidades.
Menores inimputables, pero existen para el derecho acciones para regular cualquier tipo de conducta que viola la norma jurídica.
El derecho que regula la vida en común de los hombres, la osadía de la realidad dejarlo a la protestad de los políticos, inspirados en el menor daño a su imagen.
La no cultura de “dejar hacer, dejar pasar”, es una de las principales causas de que en los últimos tiempos haya crecido la violencia en una sociedad afectada por la apología del delito desde la Era Digital, y los medios de comunicación, el cine, la televisión y la música, incluso en estos tiempos se perdió la capacidad de asombro.
Las mujeres ancestralmente eran víctimas de una lucha de poder en su contra en diversas culturas del planeta, con ideas aberrantes y de afectación a su condición de madres para dar vida.
En la sociedad mexicana, desde las abuelas y madres de hace algunas décadas, las niñas fueron vistas con discriminación y un supuesto desprecio para ocuparse de labores en el hogar. Además de que no podían estudiar y en algunos casos quedar en el abandono de los padres por considerarlas una carga para la economía familiar.
Las niñas, jovencitas y mujeres, ahora son reactivas a no dejarse amedrentar de ese tipo de situación en el hogar, en el trabajo y en la propia calle y por eso se exponen aún más a la violencia.
Las medidas de seguridad y protección son más extremas hacia las mujeres desde el hogar, la escuela y en cualquier lugar, pero hace falta corrección y ejemplo oportuno a terminar con una cultura misógina en general. Y los riesgos de violencia.
El panorama es preocupante de las exposiciones de gravedad de las estadísticas que dan cuenta que las mujeres son víctimas de la violencia.
En el estado de Morelos, recientemente fueron asesinadas dos mujeres universitarias.
En Mazatlán Sinaloa, el 27 de febrero fue asesinada en su propio hogar la madre buscadora, Rubí Patricia Gómez Tagle de 38 años de edad.
Como un ejemplo de un caso resuelto veinte años después, fue el de una mujer de la tercera edad que fue víctima de violencia en la sierra de Zongolica, en el 2007 en el estado de Veracruz, y que dos décadas después la Comisión Nacional de Derechos Humanos, dictaminó una recomendación de reconocimiento al hecho con el fin de establecer la realidad del caso y el pago de indemnización para la familia de doña Ernestina Ascencio.
La historia cambia y este ha sido un claro ejemplo de que ninguna autoridad quiso cumplir con el principio de legalidad en aquellos tiempos.
Fue hasta el 16 de diciembre de 2025, que México, reconoce el dictamen de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos en favor de la familia de la señora Ernestina Ascensio, al dar cumplimiento a la recomendación de la CNDH.
Ojalá cambien los tiempos y desde la propia sociedad se vigilen los derechos de las mujeres en cualquier etapa de su vida.
A las dadoras de vida, nunca nadie las podrá suplir en su poder natural de dar una nueva vida, lo más importante de la creación en el planeta, en el universo y en la vida misma que se debe proteger por la tutela del Estado y de la propia sociedad. Andale. Así las cosas.




