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Reforma electoral: ¿retroceso político?
El temor del posible retorno de un nuevo PRI con la llamada nueva reforma electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, pone en peligro el avance democrático, cuando sus partidos aliados PT y Verde, escapan a los efectos del desprestigio y mala imagen de Morena con la 4T, avasallante.
Y es que la reforma electoral, pretende ser una camisa de fuerza para propios y extraños ya que se dice, contempla restricciones a todos los partidos políticos en materia de prerrogativas reducir el presupuesto y en la selección de los candidatos plurinominales, igualmente, algo que el PT y el Verde, se resisten a aceptar porque les afecta también en su elevado posicionamiento político, que incluso los saca de la jugada en los estados en donde se renovarán a los titulares ejecutivos.
La reforma electoral es el último reducto de libertad y que Morena, al no aceptar su caída política y que la única salida es cerrarles el paso a sus aliados a que sigan creciendo, cuando el verdadero interés es de frenar al partido Movimiento Ciudadano del veracruzano Dante Delgado, y por eso se percibe como un tsunami que también se los lleva de corbata y los limita en participar de forma independiente por las gubernaturas estatales en el 2027 y por la presidencia en el 2030.
La reforma electoral morenista es alevosa, revanchista y peligrosa para sus propios fines de mantener el poder presidencial y de las gubernaturas, cuando en Morena pretenden seguir con el carro completo, y con el avance democrático ya no es posible por el propio desprestigio de los primeros siete años en la presidencia continuista.
El no reconocer el crecimiento electoral del PT y el partido Verde, al erróneamente quitarles la opción de seguir creciendo, es un balazo en el pie, dicho en la metáfora.
En pocas palabras, en los próximos días la negociación y los acuerdos serán importantes para dejar de intentar cerrarles el paso a sus partidos aliados con fines de una estrategia fallida y anunciada, porque se pone en riesgo el crecimiento electoral de Morena, al intentar afectar a sus partidos aliados con acciones ilógicas y abusivas, que son obvias de la cerrazón y el abuso de poder que les afecta directamente a los tres partidos políticos que históricamente derrotaron a los noventa años del PRI en el 2018 con AMLO.
Los factores en la mesa de los partidos aliados de Morena para no aceptar una reforma electoral “Frankestein”, es que dicen pretenden acabar con la democracia de muchos años de lucha de los diversos sectores y actrices de la política que desde diversas frentes dieron su esfuerzo y muchos sus vidas para alcanzar el éxito electoral en el 2018.
Aquí, vale recordar que desde la oposición en los tiempos del primer frente electoral en 1988, Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo y el propio Andrés Manuel López Obrador, lucharon por vencer al PRI.
También, quedó en el intento Manuel Clouthier del PAN, y el veracruzano Ignacio Morales Lechuga, quién en 1998, construyó la primer alianza de partidos para enfrentar al PRI en la gubernatura del estado con la alianza PT, Verde y PRD, cuando el dirigente nacional perredista, Andrés Manuel López Obrador y amigos de entonces “Los Chuchos” – ahora opositores con Somos México, le retiraron el apoyo a Nacho Morales, para frenarle un histórico triunfo electoral desde la oposición y que luego concretó el PAN, con Miguel Angel Yunes, al paso del tiempo, después del gobierno de Javier Duarte, que no concluyó por la traición de Enrique Peña Nieto y terminó el minatitleco, Flavino Ríos Alvarado.
La nueva reforma electoral, no caminó este lunes y se espera que en el último intento de negociación se llegue al acuerdo, cuando los dirigentes del PT y del Partido Verde, no se dejarán aplicar la clásica “manita de puerco”, autoría de Pablo Gómez, experto alquimista electoral, que en automático los pretende quitar del éxito alcanzado de forma independiente, y ahora se les pretende dar trato de enemigos y de adversarios por su “peligroso posicionamiento político” que le ven la debilidad y no la fortaleza.
Y todo por ponerlos en el mismo rasero que al partido Movimiento Ciudadano, convertido ya en segunda fuerza política en el país y en el propio estado de Veracruz, en donde el diputado federal del partido Verde, Javier Herrera Borunda, hijo del ex gobernador priísta, Fidel Herrera Beltrán, sigue creciendo de forma natural con el padrinazgo del zacatecano, Ricardo Monreal, experto en los acuerdos políticos con la oposición de forma magistral y positiva para la causa morenista y autor material de la gran mayoría de las famosas reformas de AMLO, que después lo sacaron del camino rumbo al paraíso presidencial y darle paso a la entonces jefa del gobierno de la ciudad de México.
Ahora, también el veracruzano, Héctor Yunes Landa, está considerado en las encuestas como el aspirante más sólido para la candidatura por la gubernatura de Veracruz en el 2030, hasta para bailar con la más fea, sin problema. Órale.
Y es que, en una loca carrera suicida, Morena en tiempos de Claudia Sheinbaum, y el último reducto de AMLO, se pretende ir por todas las canicas, y no entienden que: “chicas pelan”, en la expresión coloquial de los niños cuando perdían la última partida de un juego por todas las canicas.
Pero en la guerra, en la política y el amor, de todo se vale y nadie quiere perder espacios. Sin ver que se convierten en un nuevo PRI de Alito. Al tiempo.
Cómo dicen las expresiones coloquiales, es que ven el temblor y no se arrodillan. Andale. Así las cosas.




