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Nicolás Maduro: los días contados
El dictador de Venezuela, Nicolás Maduro, baila y ríe de miedo porque más tarde que temprano el destino lo va a alcanzar con la más terrible y poderosa flota naval de Estados Unidos, que le puso precio a su cabeza.
En el mundo de la ficción y del drama como una obra de teatro, el Gobierno de Donald Trump, asume una tarea difícil y peligrosa, derrocar al dictador Nicolás Maduro, para terminar con una época de necesidad en un país con los yacimientos petroleros más grandes del planeta, pero a su gente no le alcanza para comprar lo elemental para sobrevivir.
Miles han huido a la represión del tirano Nicolás Maduro y la gente ha sufrido con una democracia efímera y de ficción que ha costado muchas vidas ante tantas protestas.
Nicolás Maduro, sigue cantando y bailando, mientras los portaviones y la letal fuerza naval de EU, espera al acecho la orden de irrumpir en un territorio en donde los venezolanos que ya conocieron el infierno, creen que la liberación será para cuando menos tener un destino en su propio país, sin la necesidad de salir a sufrir la desesperanza de la migración que ante las naciones hermanas muchos no reciben calidez y amistad.
La decisión está latente y el momento ya de varios meses de reflexión y duda, el mundo sabe que pronto se tendrá que cumplir el final del dictador que como todos los que someten y se enriquecen con fortunas que nunca van a disfrutar, pero el ego y los sentimientos atávicos los llevan a depositar millones de dólares y oro en bancos extranjeros que se van a perder por el hecho de acumular la riqueza de todo un pueblo.
Y en otro asunto, en el estado de Veracruz, de las oportunidades y las sorpresas, se tiene en ciernes a un Bin Laden, periodista.
Se trata del colega Rafael León Segovia, periodista de Coatzacoalcos, y que los días pasan que es acusado de terrorismo y todo lo que se le acumule para evidenciar el peso del poder de siempre y sirva de ejemplo para los que en el día a día se puede llegar a pensar que la misión de escribir, comunicar, sí de informar es el oficio o profesión más reconocido y premiado del mundo, pero eso es en Estados Unidos, allá los periodistas son felices, ricos y cumplen con tener una imagen de éxito, abundancia y de extravagancia extrema.
Acá en estos lares, ejercer el periodismo es no dormir, no tener amigos, no salir a las calles, vivir en la zozobra siempre, sin pensión a salto de mata y con el único fin de que alguien te rescate de la inanición.
Pero si es tan peligroso porque escribir, por algo simple y sencillo, alguien debe escribir la historia de lo bueno y lo malo.
Aunque, a los poderosos no les gusta que los periodistas existan.
Y más que una labor en extinción, con la Era Digital, todos quieren y son periodistas, por lo que se agradece, pero llegó el momento de que hay personajes cómicos, triviales y con pocos estudios, que las empresas de televisión o de radio los ponen a decir parodias informativas de carpa, que no es periodismo, usan disfraz o no, pero hacen y dicen, ofenden, mientan madres y no pasa nada.
Pero, el periodista real de a pie que anda en las calles para denunciar la injusticia, se mete en un mundo raro y hay que ubicarlo en la realidad ante una labor incómoda.
La historia es la misma a lo largo del tiempo, los que hacen creer que escriben, y ven un mundo de fantasía, y los que a base de caminar y de hablar con la gente se convierten en seres de otro planeta, muy peligrosos.
Organizaciones periodísticas internacionales, preparan un movimiento de protesta y de rechazo a la forma de persecución del periodista acusado de terrorismo y otros delitos, quien tiene el respaldo de sus colegas veracruzanos. A ver que pasa con el ahora si famoso “Lafita León”, de Coatzacoalcos para el mundo.
Y en el otro mundo terrenal, el amigo Alejandro Cossío, festejó este sábado 27 de diciembre un año más de vida.
Hoy en tiempos difíciles, con una enfermedad encima que lo agobia, pero que no le quitan felicidad y el anhelo de vivir.
Alex, siempre ha tenido una vida de fe en Dios, y como Job, nunca ha renegado de los designios divinos y en el momento actual recibe de familiares, amigos y de muchos, algo que llega sólo.
Y son los que se presentan tocando a la puerta, los llama “ángeles terrenales”, como cuando la anunciación a María.
Con la fe inquebrantable y la voluntad de acero, Alejandro Cossío, pronto estará ganando esa lucha que muchos enfrentan en el mundo, y sólo con alegría y decisión se puede vencer el padecimiento, que llega para poner a prueba a los seres humanos y poder derrotar a todos los jinetes del apocalipsis y vencerlos con paciencia y una postura estoica, hasta que se logre recuperar la salud.
Feliz de la vida y de la fe en Dios, Alejandro Cossío, este reto le ha dado algo muy grande poder creer en los seres humanos y en luchar por la victoria con todo lo que se tenga que enfrentar, siempre con una sonrisa y un brillo en la mirada de la más grande fe en el Creador.
Felicidades mi hermano. Dios contigo. Vendrán tiempos de celebración y de salud plena. Éxito. Andale. Así las cosas.




