Libros de ayer y hoy
Los grupos morenistas veracruzanos andan sin rumbo, a la deriva y el pronóstico de la crónica de una derrota anunciada por los malos oficios del dirigente estatal, Esteban Ramírez Zepeta, que se maneja en la austeridad republicana al estilo del presidente de EU, Donald Trump del alto nivel.
Zepeta, se pone al nivel de la gobernadora Rocío Nahle, y a él como dirigente estatal del partido en el poder nadie le ha podido decir o recomendar que le baje unas rayitas a su suntuosidad.
Los tiempos ya cambiaron y en el 2027 ya cercano, pronto se tendrá que poner en operación una estrategia que evite lo que se percibe en el estado de Veracruz, una estrepitosa caída de Morena, que necesita operación política, sensibilidad y experiencia.
Este es el diagnóstico que hay que corregir con tiempo.
El líder “persigue” otros objetivos y está muy desprestigiado con el tema de las candidaturas. Además, trae ya una fiesta muy larga.
El séquito de camionetas de lujo y en caravana de jefe al estilo de lo que no comulga con los principios de la 4T, y por eso se tendrá que operar con un plan alterno o después vendrán lamentación y lloradera.
Lo importante, de lo que pasa en Veracruz, lo sabe la presidenta Claudia Sheinbaum, porque está muy bien informada.
Los grupos políticos morenistas tendrán que cambiar y variar, o de lo contrario se darán resultados catastróficos y ya no se podrán alterar los resultados. Al tiempo.
Y es que la oposición anda alocada con retornar al poder, se han ido reagrupando y buscan meterse hasta por una rendija. Andale. Así las cosas.




