La propuesta impositiva a la cerveza y licores para 2027
En 1998, el veracruzano Ignacio Morales Lechuga, rompió con el viejo paradigma político del PRI, y buscó ser gobernador de su estado por la primera alianza opositora partidista.
Enfrentó la más peligrosa persecución política en su propia entidad y de las instancias afines.
Las amenazas de muerte y los atentados directos fueron salvados de milagro, y pusieron en riesgo su vida, la de su esposa Jacqueline Broc de Morales, y la de muchos de sus amigos.
Las presiones políticas y amenazas fueron directas desde el poder estatal.
A uno de sus más cercanos amigos, jefe de relaciones publicas de Pemex en Veracruz, con 19 años de antigüedad fue cesado sin derecho a la pensión: “que les hizo”, decía el señor Julio Pindter, subdirector de relaciones laborales de la paraestatal, “lo quiero jubilar y estos no quieren”. Al sentir los efectos del aparato del Estado.
Su gran amigo periodista José Pablo Robles Martínez, quien abrió la información a la pluralidad, también fue víctima de la más feroz persecución desde el aparato del Estado con la censura y el boicot a la publicidad oficial y privada.
La osadía del periodista Robles Martínez, de abrir las puertas de sus medios de información impresos a todos los aspirantes políticos de los diversos partidos y colores, fue suficiente para que desde el PRI, se le acosara con todo tipo de amenazas y demandas desde la secretaría de hacienda y crédito público, que no prosperaron por la defensa del famoso fiscalista Gerardo Yáñez Franco.
“Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, como dice el clásico Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, colombiano universal, que precisamente su libro que marcó el boom literario del realismo mágico y ya cumplidos 27 años, de aquellos tiempos, los Vientos de Cambio, que anunciaba el reconocido notario originario de Poza Rica, Ignacio Morales Lechuga, se adelantó a los tiempos, al anunciar la encrucijada de luchar por un rumbo nuevo de la política del país o dejar pasar al priismo de aquella época con su peligrosa aplanadora del carro completo.
La paradoja de la vida, y de la lucha social y política de Ignacio Morales Lechuga y de periodistas como José Pablo Robles Martínez, y muchos de los que ofrendaron vidas , bienes y el mismo futuro de sentir el peso de la bota del Estado, deja un ejemplo imborrable a una lucha de resultados y que fueron otros los que se beneficiaron al continuar con lo que se creía imposible y abominable, enfrentar al PRI, que no termina de extinguirse, por las raíces que recibieron luz y han seguido haciendo mala presencia, pero es parte de la lucha democrática.
Y es que en las luchas sociales y políticas, se gana y se pierde, pero lo más importante es el ejemplo de los que dieron el paso para el cambio y jamás se arrepintieron, por el contrario en democracia se trabaja todos los días.
Decir de lo bueno y lo malo de aquél tiempo vivido serían dos tomos de mil páginas cada uno.
Los que saben, y entienden que la lucha es permanente y nunca quedará sin realizarse, como lo decía la politóloga, Rosa Borunda, la ideología es parte esencial del ser humano con un sesgo natural inevitable.
Por eso, es que hoy en los nuevos ciclos políticos repetitivos, se da una nueva lucha desde diferentes frentes.
Cómo los que jalan la cuerda para un lado y otro.
Por lo pronto, los jóvenes que en el año 2000, tomaron la estafeta para darle el triunfo electoral a Vicente Fox, se vuelven a asomar y hacen sus propias deducciones para decidir en el terreno político inevitable y que son otros los que andan recuperando la lucha de sus padres hace 25 años. Orale.
El cambio en la fiscalía general del estado, por la salida anunciada de Verónica Hernández Giadans, se da con las resistencias normales de siempre.
Llega al relevo en la fiscalía general del estado, la magistrada Lizbeth Aurelia Jiménez Aguirre, abogada con amplia carrera judicial y reconocida experiencia.
Los que saben y sintieron el peso de la bota en tiempos de Cuitláhuac García, seguramente cantan la de Joan Manuel Serrat, “gloria a Dios en las alturas”, quien por cierto consentido de los mexicanos y que dijo vivió en estos lares el exilio, no se acordó del bullicioso público de los que le abrieron los brazos al éxito de sus canciones y quiso encontrar un sepulcral silencio en la Feria del Libro de Guadalajara, al presentar su libro de poesías, y no recordó al famoso Javier López “Chabelo”, que siempre por eso preguntaba, quieres ruido o silencio, y ni modo se fue molesto, abandonando el recinto con una ofensa inaudita y grosera, que el que cantó siempre que se hace camino al andar, olvidó la senda que aquí si volvió a pisar, pero en la realidad la pataleta por la senilidad se le perdona y se le dice: “no oblidis que aquesta és la teva casa paisà”. Andale. Así las cosas.




