Libros de ayer y hoy
AMLO: un mundo raro
La reaparición de AMLO, en la escena política por terquedad, tozudez y postura atrabiliaria con una carta al presidente de EU, Donald Trump, es como un “monólogo” innecesario entre el ex presidente tabasqueño y su conciencia.
Prácticamente, AMLO osado se sube a lo más alto del pináculo de un poder político en México, que pareciera demostrar que es dueño en la falacia y hasta en la utopía del sueño inalcanzable hasta que cuando menos lo piense se le aparezca el karma.
Y no son malos deseos, es una simple realidad en México, no hay máximato desde hace varias décadas, y lo grave es que asume una postura retadora con el presidente Trump, y a la presidenta Claudia Sheinbaum, le resta poder a la investidura y además da en el fondo un trato incómodo de intromisión en la conducción política y diplomática del país, como una acción peligrosa de quien no puede, ni debe aparecer con ese clásico estilo “mesiánico” de dueño y líder de un movimiento que consolidó en 2018, y pretende erigirse malamente en un auténtico “dictador”, de las decisiones del gobierno morenista federal y de los gobiernos estatales, algo abominable para los del vecino país del norte que han combatido siempre y están en una verdadera campaña publicitaria incómoda en contra del vecino que creen débil y vulnerable.
Aquí, lo peligroso y hay que ver la historia, es que el país va contra reloj con el fin del mandato del presidente Donald Trump, pero los expertos dicen que las exigencias en contra del gobierno mexicano seguirán con demócratas o republicanos, por lo que las condiciones supuestas del vecino país del norte, convertidas en exigencias por supremacía y poder bélico son los factores reales que ponen a México en un predicamento, y en toda una encrucijada de negociar soluciones en lugar de apoyar a “políticos” que son investigados por la justicia norteamericana y eso cala, pero también puede escalar.
Por eso, tanto brinco y caer en el mismo lugar, o son pretextos para las exigencias de siempre del vecino incómodo o como en el ajedrez, AMLO no entiende que aquí hay que sacrificar piezas.
Entrar en el debate de todo lo que está pasando en la relación de México y Estados Unidos, es una auténtica crónica de un verdadero drama anunciado, en donde seguramente se estará repitiendo el esquema venezolano y que nadie quiere que suceda en este país.
Y como Nicolás Maduro, el dictador de Venezuela, preso en EU, sólo le faltó decir el: “vengan por mi”.
Por eso, no hay que olvidar que AMLO, debe permanecer callado ajeno a la política y ya cumplir con su dicho de que entregó el bastón de mando, pero se quedó con el real que es el que cree custodiar como dueño de Morena, de la 4T y de las voluntades de los de su grupo político, muchos en caída libre.
Nadie quiere un México débil y derrotado, pero hay que entender que Claudia Sheinbaum es la presidenta de este país y que cuenta con un gabinete de gobierno como colaboradores, que se deben a ella como jefa máxima, y que todos los funcionarios deben entender que son parte de su lucha y por eso deben apoyarla en un misión difícil, por el tiradero heredado.
Pero, sobre todo en los tiempos actuales, es poco lo que se puede ocultar a las nuevas tecnologías y más en donde los ojos felices en caras ajenas es algo que ocultar es lo mayormente imposible dinero y amor, algo antiguo en el mundo de la política, el poder y el sentido común.
Por cierto, ¿dónde quedó la postura juarista de la medianía? Andale. Así las cosas.




