Trump reconoce avances de México contra narcotráfico, pero exige más
CIUDAD DE MÉXICO, 12 de junio de 2026.- Cuando somos espectadores de un partido de futbol desarrollamos una gama de emociones: felicidad, ira, ansiedad, temor, desconsuelo o decepción, entre otras; sentirse triste o eufórico es normal, siempre y cuando sea por un lapso corto sin dejar de realizar nuestras actividades cotidianas, ni tener conductas de riesgo.
El académico de la Facultad de Psicología de la UNAM, David Amaya Mora, explicó lo anterior y agregó: hay tres componentes en las emociones: fisiológico, cognitivo y conductual; es decir, lo que percibimos en el cuerpo, lo que decimos sobre eso que registramos y la forma en que lo expresamos. Se trata de respuestas intensas, automáticas y de corta duración, como la alegría, porque nuestro equipo favorito anota un gol.
Los sentimientos, en cambio, son más duraderos y resultan de la reflexión sobre nuestros estados internos y externos; los retroalimentamos y se alargan. Cuando una persona sostiene una tristeza de dos semanas consecutivas en donde no tiene ganas de realizar sus labores, le falta energía y motivación, y además carece de placer, hay un problema. De igual manera la euforia puede volverse un episodio maníaco, advirtió.




