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El nombre de Homero Figueroa Meza, alias La Tripa, no aparece de pronto en la historia criminal de Morelos: llevaba años flotando en expedientes, notas rojas y versiones políticas. Su captura en San Pedro Cholula, Puebla, anunciada por el Gabinete de Seguridad federal, no solo detiene a un presunto líder delictivo; reactiva preguntas incómodas sobre la relación entre crimen organizado y poder político en el estado, particularmente en torno a Cuauhtémoc Blanco Bravo, alcalde de Cuernavaca (2016–2018) y gobernador de Morelos (2018–2024).
Un líder regional con historia y territorio
Contexto histórico: Según La Jornada, La Jornada Morelos y el propio Gabinete de Seguridad, Figueroa Meza, de 47 años, es identificado como presunto líder del grupo delictivo Comando Tlahuica, con operaciones en el oriente de Morelos: Ayala, Cuautla, Jantetelco, Yecapixtla y Zacualpan de Amilpas. Antes habría pertenecido al Cártel Independiente de Acapulco y mantenido alianzas con la estructura conocida como Guerreros Unidos–Los Acapulco.
Modus operandi y delitos atribuidos: Las autoridades federales lo relacionan con homicidios, extorsión, narcomenudeo, cobro de piso y control de actividades económicas locales. La Jornada Morelos detalla que se le vincula con múltiples casos de homicidio, entre ellos el del activista y comunicador comunitario Samir Flores Soberanes (febrero de 2019), opositor al Proyecto Integral Morelos y a la termoeléctrica de Huexca, y el de Carolina Plascencia Carvajal, presidenta interina de Asurco, también crítica del proyecto.