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XALAPA, Ver., 23 de marzo de 2026.- Estudiar sociología es aprender a observar y describir las realidades bajo una postura crítica, lo cual implica tratar de comprender e interpretar cómo las experiencias individuales están conectadas con sistemas y estructuras, que en buena medida, configuran nuestras formas de sentir, pensar y actuar, pero que también nosotras y nosotros reconfiguramos constantemente.
En ello coincidieron la maestra Diana Karent Sáenz Díaz, Directora de la Facultad de Sociología de la Universidad Veracruzana (UV), y el doctor José Carlos López Hernández, docente.
Por eso, consideramos que esta disciplina científica desarrolla una imaginación y oficio sociológico que permite sentipensar las realidades, es decir, analizarlas con profesionalismo y rigurosidad, pero, también, con sensibilidad y empatía.
La sociología posibilita explicar problemáticas sociales como la pobreza y la desigualdad, los conflictos socioambientales, la violencia, las guerras, etc., a escala global, regional, nacional y local.
De tal modo que su campo de intervención es amplio, puesto que su mirada analítica, investigativa y de implicación permite al profesionista desempeñarse en ámbitos público-institucionales, social-comunitarios y económico-empresariales a través de proyectos de investigación, análisis de datos, diseño de políticas públicas, diseño e implementación de proyectos sociales, elaboración de diagnósticos sociales, así como desarrollarse profesionalmente en campos educativos y empresariales, en organizaciones de la sociedad civil y comunitarias, en colectivos y colectivas, etc.
Como puede apreciarse, esta carrera demanda un alto sentido ético-político y humanista para el desempeño científico, académico y profesional, por tanto, quienes se inscriben en esta licenciatura se encuentran interpelados e interpeladas por las desigualdades sociales y económicas (pobreza, desempleo, flexibilización y precariedad laboral, desnutrición y mortalidad infantil, discriminación étnica y cultural, acceso limitado a los servicios de educación, salud y vivienda, entre otras); violencias de género (física, social, psicológica, económica, verbal, digital, entre otras formas que revisten estas violencias); problemas socioambientales (calentamiento global, contaminación del aire, agua y tierra, deforestación, pérdida de la biodiversidad, sequía, consumismo, gestión ineficiente de los residuos, crecimiento demográfico desmedido, invasión y tráfico ilegal de especies, migración de animales, explotación y sobreexplotación excesiva de los recursos naturales y control y regulación gubernamental del agua para usos domésticos y ambientales); y un largo etcétera.
En términos sociales, los beneficios de la sociología son concretos: las y los sociólogos aportan diagnósticos, generan saberes, conocimientos y experiencias estratégicas y diseñan propuestas para atender problemáticas como el desempleo, la flexibilización, la precariedad y el desaliento laboral, las desigualdades, los procesos migratorios, las violencias de género, los procesos de gentrificación, etc. De modo tal, que su papel es clave tanto en instituciones públicas como en organizaciones civiles, así como en proyectos académicos, comunitarios, y consultorías.
Es decir, la sociología atiende problemáticas sistémicas, estructurales y coyunturales, contribuyendo, así, a comprender no sólo qué pasa, sino también por qué pasa lo que pasa y cómo tratar de transformarlo. Por lo cual, nos parece fundamental la labor de esta profesión, ya que en un contexto complejo como el actual, donde las transformaciones sociales son constantes, la imaginación y el oficio sociológico se vuelven cada vez más pertinentes.
El mercado laboral, aunque no siempre visibilizado, es amplio y diverso, por ejemplo, la planeación de políticas públicas, el análisis de datos sociales, la intervención comunitaria o la docencia. Es decir, lo que hemos podido observar -las y los docentes- después de un proceso de acreditación y el diseño de un nuevo plan de estudios, es que el mercado laboral en el que se pueden incorporar las y los egresados de la Facultad de Sociología de la UV gira en torno a 4 ámbitos principalmente:
1. Público-institucional: dependencias gubernamentales; diseño, implementación y evaluación de políticas públicas; diagnóstico, operación y evaluación de programas sociales.
2. Económico-empresarial: consultorías sociales y de mercado; estudios de opinión, análisis de datos e investigaciones aplicadas; formación de recursos humanos y diseño de estrategias de responsabilidad social empresarial.
3. Social-comunitario: organizaciones no gubernamentales, asociaciones civiles, organismos internacionales, trabajo comunitario y desarrollo social.
4. Docencia-Investigación: universidades, institutos o centros de investigación.
Actualmente, en la Facultad de Sociología de la UV se ha diseñado y aprobado el plan de estudios 2026, de reciente creación, y se implementará en la convocatoria actual de programas de licenciatura de la Universidad Veracruzana.
El ideario educativo que persigue el programa está basado en los derechos humanos, la sustentabilidad, la interculturalidad y la cultura de paz, lo que permite al estudiante fortalecer su capacidad para explicar y comprender -desde diferentes perspectivas analíticas y disciplinares- la compleja trama de la vida social, económica, política, cultural y ambiental.
En cuanto a las nuevas generaciones que eligen estudiar esta carrera en la UV, hemos podido observar que las y los jóvenes no sólo buscan una formación científica, académica y profesional, sino también, la consolidación de una caja de herramientas humanísticas para su vida, la cual, les permita incidir críticamente en su entorno.
En resumen, la sociología puede entenderse como una ciencia que aporta y da respuestas a las problemáticas sociales en su dimensión compleja e interrelacionada con lo político, lo económico, lo cultural y lo ambiental, por ello, estudiar sociología no es sólo elegir una carrera, es asumir un compromiso con la comprensión y transformación de la sociedad desde una mirada crítica, sensible y profundamente humana. En pocas palabras, estudiar sociología se convierte en una forma de vida.





