Libros de ayer y hoy
JÓVENES MEXICANOS FUERA DE SERIE
Jóvenes mexicanas demuestran que la creatividad y la ciencia pueden convertirse en soluciones para los problemas de la sociedad.
Una estudiante mexicana acaba de conquistar una medalla de oro en Indonesia con un invento que parece salido de la ciencia ficción: un extintor que utiliza ondas sonoras para apagar pequeñas llamas. Su nombre es Ángela Karime Venegas Hernández, estudia en el CETis 78, de Altamira, Tamaulipas, y su logro nos recuerda que el talento mexicano también puede abrirse camino en los escenarios internacionales.
Sin embargo, su historia no es un caso aislado. En Veracruz, otras dos jóvenes han demostrado con anterioridad que la creatividad, acompañada de conocimientos científicos y tecnológicos, puede ponerse al servicio de quienes más lo necesitan. Ángela Elena Olazarán Laureano, originaria de Papantla, desarrolló una herramienta de inteligencia artificial para apoyar la orientación médica, mientras que Valeria Palacios Cruz, estudiante del Tecnológico Nacional de México, campus Veracruz, ha impulsado proyectos tecnológicos dirigidos a personas con discapacidad visual.
Tres jóvenes, tres proyectos diferentes y una misma enseñanza: cuando las aulas estimulan la curiosidad y ofrecen oportunidades, las ideas pueden convertirse en propuestas capaces de mejorar la vida de las personas.
DEL SONIDO A LA INTELIGENCIA ARTIFICIAL
El proyecto de Ángela Karime, denominado Vortex Tech, explora una alternativa a los métodos convencionales para combatir el fuego. Su prototipo genera ondas acústicas de baja frecuencia, alrededor de los 30 hertz, que producen movimientos en el aire capaces de desestabilizar pequeñas llamas e interrumpir la combustión. En su desarrollo contó con la asesoría de José Arturo Hernández Muñoz.
Conviene precisar que se trata de un prototipo experimental que requiere pruebas adicionales para determinar sus alcances y limitaciones. Por ahora, no sustituye a los extintores certificados ni a los equipos profesionales contra incendios. Su mérito está en explorar una solución diferente a un problema real.
En Veracruz, Ángela Olazarán ha seguido una ruta distinta, pero con una motivación semejante: utilizar la tecnología para atender necesidadesconcretas. Su proyectoIxtlilton, basado en inteligencia artificial, busca apoyar la orientación diagnóstica y facilitar el acceso a información médica, especialmente en comunidades donde los servicios de salud son limitados. Su trayectoria recibió reconocimiento internacional en 2024, cuando obtuvo el Global Student Prize.
Por su parte, Valeria Palacios ha explorado las posibilidades de la inteligencia artificial y la robótica para desarrollar herramientas de apoyo a personas con discapacidad visual. Entre sus proyectos figura LuzIA, una propuesta orientada a ayudar a identificar obstáculos y obtener información del entorno.
No estamos hablando de inventos iguales ni de soluciones que hayan resuelto todos los problemas para los que fueron concebidos. Lo relevante es que sus creadoras identificaron necesidades concretas y buscaron respuestas mediante la investigación y el conocimiento científico.
EL TALENTO NECESITA OPORTUNIDADES
Estos casos deben servir para algo más que celebrar premios o publicar fotografías. También nos obligan a reflexionar sobre la educación que se ofrece y las oportunidades que están al alcance de nuestros jóvenes.
Por cierto, cuando hablamos de mejorar la enseñanza, solemos concentrarnos en las calificaciones, los programas escolares y las evaluaciones, pero no siempre damos suficiente importancia a la investigación, la experimentación y el pensamiento crítico.
Toda vez que México necesita fortalecer su desarrollo científico y tecnológico, las autoridades educativas, las universidades y el sector privado tienen una responsabilidad compartida: respaldar a los estudiantes con asesoría especializada, recursos y espacios donde puedan perfeccionar sus proyectos.
Sin embargo, no basta con felicitarlos cuando obtienen una medalla o reciben un reconocimiento internacional. También hay que acompañarlos después, evaluar sus propuestas y determinar si pueden convertirse en soluciones útiles, seguras y accesibles.
El reto consiste en evitar que el entusiasmo se quede en una nota periodística. Cada proyecto prometedor necesita continuidad para que sus creadores puedan aprender, corregir errores y descubrir hasta dónde pueden llegar sus ideas.
LAS AULAS PUEDEN SER EL INICIO
Ángela Karime, Ángela Olazarán y Valeria Palacios representan distintas formas de aplicar el conocimiento a los desafíos cotidianos: combatir pequeñas llamas,apoyar la orientación médica y favorecer la autonomía de personas con discapacidad visual.
Sus historias demuestran que el talento juvenil mexicano puede trascender fronteras, pero también que necesita educación de calidad, maestros comprometidos y oportunidades para desarrollarse.
Por eso, el llamado a los medios de comunicación es claro: no dejemos que las malas noticias sean el único retrato de México. Informar sobre la violencia, la corrupción y los problemas nacionales es indispensable, pero también lo es contar las historias de quienes investigan, inventan y triunfan con su talento.
Darles espacio no significa maquillar la realidad, sino mostrarla completa. Además, dar seguimiento a sus proyectos, difundir sus avances y explicar lo que necesitan para crecer, puede inspirar a otros jóvenes a descubrir su vocación científica y tecnológica.
México no solamente debe ser noticia por sus problemas, sino también por sus jóvenes, sus ideas y sus logros. Contar esas historias no es hacer propaganda: es ejercer un periodismo completo, capaz de señalar lo que está mal sin dejar de reconocer lo que hacemos bien. Y de eso, también, tenemos que hablar más y convertirlo en noticia.