Gobierno municipal de Veracruz, referente nacional de Morena
PAPANTLA, Ver., 16 de agosto de 2026.- Representantes de diversas comunidades de pueblos originarios unieron sus voces, a fin de enfrentar los retos de la globalización, la mercantilización de la cultura y el despojo territorial, conjuntando esfuerzos bajo el legado de la cosmovisión ancestral, por lo que, en el marco del respeto y la fraternidad internacional, puntualizaron aspectos en relación a defensoría de sus territorios, autonomía, soberanía y derechos fundamentales, patrimonio cultural, cosmovisión e identidad, entre otros.
En reunión realizada en la tierra sagrada de San Lorenzo Tajín, en donde estuvieron presentes autoridades comunitarias, sabios, Tatas, guardianes del territorio, docentes, jóvenes y representantes de diversas naciones originarias incluyendo los pueblos Totonaca, Mapuche, Quechua, Aymara, Tenek, Lenca, Tonga, Náhuat y comunidades afrodescendientes, señalaron su rechazo al neoliberalismo y el capitalismo extractivista.
“Denunciamos que las lógicas de mercado y los proyectos mineros o extractivos vulneran nuestros bienes comunes, amenazan las fuentes de agua, destruyen los bosques y desplazan a nuestras comunidades. La tierra no es una mercancía; es la matriz que sostiene la vida”, señalaron en un manifiesto enviado a los medios de comunicación.
Se declararon también en la Defensa Integral de los recursos, por lo que exigieron la protección de los ecosistemas, las selvas vírgenes y la fauna nativa mediante proyectos comunitarios sustentables y la declaración de territorios protegidos administrados por los propios pueblos, además de honrar la memoria a los Defensores de la Tierra, quien dieron su vida por la defensa del agua, los árboles y el territorio, ante lo cual demandaron el cese de la criminalización de las luchas indígenas y de la estigmatización de los pueblos originarios.
De igual manera proclamaron el derecho inalienable a conservar sus semillas ancestrales y rechazaron la privatización y mercantilización del campo, y se declararon por impulsar la agricultura comunitaria y la milpa como pilares de existencia.
También exigieron el respeto irrestricto al Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) de los Derechos Consuetudinarios (Derecho a la práctica cotidiana y de las costumbres ancestrales), al consentimiento previo, libre e informado, y el respaldo de los organismos internacionales de derechos humanos ante el avasallamiento territorial.
Se comprometen a promover modelos comunitarios independientes no relacionados con las estructuras asistencialistas del Estado, gestionados mediante fondos administrados con transparencia y honorabilidad por las propias comunidades, promoviendo su autogestión y autonomía económica
Demandaron también un alto a la mercantilización y apropiación cultural, ya que la indumentaria, los elementos sagrados y las ceremonias rituales no son adornos comerciales, ante lo cual “Exigimos respeto a las prácticas ancestrales y la obligatoriedad de solicitar permiso a las comunidades para cualquier uso o estudio de sus conocimientos”, expresaron.
Exigen el Fortalecimiento de las lenguas originarias y educación bilingüe, con una reivindicación de la estandarización de los alfabetos y la preservación de la transmisión oral de la historia como ejes para la formación de las futuras generaciones, así como el reconocimiento de la pluriculturalidad y visibilización. “Demandamos el pleno reconocimiento e inclusión de los pueblos originarios y de las poblaciones afrodescendientes, visibilizando su aportación demográfica, cultural e histórica”, se señala en el documento,
De igual manera reafirmaron la importancia de sus ceremonias (pedimentos de siembra a la Pachamama, cosechas, festividades comunitarias) y de prácticas medicinales como el temazcal para restaurar el equilibrio entre la naturaleza y el ser humano.
Como conclusión de su reunión los representantes de los pueblos originarios, definieron compromisos y acciones futuras a implementar como las siguientes:
1.- Unidad de los pueblos: Lucha por el buen vivir, mantener la cohesión organizativa sin divisiones, entendiendo que la unidad es la principal fortaleza contra el despojo.
2.- Formación y juventud: guiar a la juventud en la fortaleza de las creencias, los rituales y el estudio de nuestras raíces para dar continuidad a la defensa del territorio.
3.- Articulación e inserción internacional: impulsar la movilización ciudadana y el envío de denuncias informadas ante organismos internacionales (como la CIDH) para visibilizar las violaciones a los derechos de las naciones originarias. Lo anterior en una clara exigencia de autonomía y respeto.




