¡MÁS PRUEBAS DE LA DICTADURA DE AMLO!

         Para nadie en México es nuevo que por más de una década el potente líder político motejado como AMLO exigía la vuelta de los militares a sus cuarteles, en todo el país.

         En especial, López Obrador criticó que el gobierno de Felipe Calderón iniciara la llamada “guerra contra el crimen”, en la que militares y marinos mexicanos jugaron un papel estelar.

         A su vez, luego del cambio de gobierno la exigencia se trasladó a la gestión de Peña y se sumaron a su proclama lacayos “lopistas” como Manuel Bartlett, Mario Delgado, Ricardo Anaya y Marcelo Ebrard, entre otros.

         Con el tiempo, sin embargo –y con Obrador convertido en presidente–, los militares no sólo no regresaron a sus cuarteles sino que se inició una grosera y peligrosa militarización de toda la vida nacional.

         ¿Qué fue lo que pasó?

         ¿Por qué el cambio radical del discurso?

         ¿Por qué el engaño brutal a la sociedad, toda?

         ¿Por qué hoy callan todos aquellos que rabiosos exigían acabar con la militarización del país?

         ¿Por qué razón, una parte de la sociedad guarda silencio frente al más peligroso empoderamiento de militares y marinos quienes, como nunca, están en las calles y tienen los mayores presupuestos, al tiempo que el crimen organizado también ganan los mayores territorios de la historia?

         Las interrogantes anteriores tienen una respuesta que todos conocen pero que, también, prefieren ignorar una mayoría.

         La respuesta es que la dictadura de López se apoya en la fuerza represora de militares, marinos y la Guardia Nacional.

         ¿Lo dudan?

         Para empezar, resulta inexplicable qué, por ejemplo, el gobierno de Obrador haya desplegado más militares que cualquiera de los gobiernos de la etapa del presidencialismo mexicano posterior a la Revolución Mexicana.

         En efecto, según reportes periodísticos, López sacó a las calles a por lo menos 90 mil militares y marinos por año, lo que significa la mayor militarización desde los gobiernos posteriores a la Revolución.

         Y aquí empiezan las preguntas.

         ¿Por qué y para qué tal despliegue militar en la calle, si la orden presidencial es no tocar a las bandas criminales?

Y aparecen las curiosidades.

Por qué a pesar de tal despliegue militar, el de Obrador también es el gobierno con el mayor número de muertes violentas de la historia –con casi 110 mil en 36 meses–; el gobierno en el que se produce la peor mortandad de feminicidios en la historia; el mayor número de crímenes de activistas en defensa de la tierra y los bosques y, sobre todo, en el mayor número de periodistas ultimados.

         ¿Entonces, a qué se dedican los miles de militares y marinos, si no están en las calles para defender a los ciudadanos? Ese es el corazón del problema.

         Y es que hoy los militares y los marinos son una presencia cotidiana en pueblos y ciudades; en las calles y en la vida institucional.

         Pero aquí viene la otra prueba de la dictadura de AMLO.

         ¿Otra prueba?

         Sí, resulta que militares y marinos desempeñan 30 actividades civiles, luego de sus responsabilidades constitucionales.

Y obliga una nueva pregunta.

Sí, desde diciembre de 2018, militares, marinos y guardias nacionales tienen las siguientes actividades, la mayoría al margen de la Carta Magna.

1.- Control de los puertos.

2.- Control de las aduanas.

3.- Construcción del Aeropuerto Felipe Ángeles.

4.- Construcción de 2 mil 700 sucursales del Banco del Bienestar.

5.- Construcción de dos tramos del Tren Maya.

6.- remodelación de 32 hospitales.

7.- En la implementación del programa Covid19 en el marco del plan DN-III y el plan Marina.

8.- En la vigilancia de hospitales civiles Covid19.

9.- La distribución y resguardo de vacunas.

10.- El combate al robo de combustible de Pemex (Huachicol).

11.- Custodia de pipas.

12.- Implementación del plan de vigilancia en la frontera norte, evitar conflictos en la migración hacia EU.

13.- Programa de contención en la frontera sur para frenar la migración centroamericana.

14.- En tareas diversas de vigilancia en la seguridad pública.

15.- En la aplicación y formación del personal de la Guardia Nacional.

16.- En la construcción de cuarteles para la Guardia Nacional.

17.- En apoyo a tareas realizadas por el Instituto Nacional de Migración.

18.- Apoyo al programa sembrando vida con la producción de árboles frutales y maderables en viveros forestales militares y adecuación de instalación para la siembra de plantas.

19.- Apoyo al programa jóvenes construyendo el futuro, con la capacitación de quienes se sumen al proyecto, creará sus propios centros de instrucción e incorporará a este programa a soldados que están haciendo su servicio militar.

20.- Distribución de fertilizantes.

21.- Vigilancia en la entrega de los recursos de programas sociales.

22.- Distribución de los libros de texto gratuitos.

23.- Distribución y resguardo de las boletas electorales, así como de las instalaciones electorales.

24.- Implementación del corredor transístmico (Coatzacoalcos-Salina Cruz).

25.- Atención a la seguridad de autoridades y visitantes extranjeros. (Antes labor del Estado Mayor Presidencial).

26.- Seguridad para las actividades relacionadas con el resguardo de bienes y mercancías, para las rifas del Instituto para Devolverle al Pueblo lo Robado. Así como el apoyo y promoción en venta de boletos de la rifa del avión presidencial.

27.- Las tradicionales funciones vinculadas a la Seguridad Nacional e Interior, así como la defensa nacional, que están registradas en los planes sectoriales de la Sedena y de la Semar.

28.- La venta de Gas Bienestar.

29.- Encargados de los Tianguis Turísticos.

30.- Y la conformación del grupo para vigilar destinos turísticos, como en Cancún.

¿Tienen duda de que vivimos una militarización?

¿Tienen duda de que el “gobierno” de López es una dictadura.

Al tiempo.