
Raymundo Jiménez/Al pie de la letra
El lunes 25 y martes 26 de agosto del 2025, el escándalo era la repentina riqueza del senador “morenista”, Gerardo Fernández Noroña.
Y es que, “de la nada”, consiguió 12 millones de pesos para comprar una finca veraniega en un exclusivo rincón del siempre primaveral estado de Morelos.
Y el escándalo fue tal que aquí le dedicamos el Itinerario Político de ayer jueves, 28 de agosto del 2025, titulado: “Noroña: cinismo, mentira y farsa”, en donde dije que los escándalos eran el sello de la casa política llamada Morena y que la verdadera identidad de sus líderes, políticos y servidores públicos eran “el cinismo la mentira y la farsa, convertidas en políticas públicas que, desde la mismísima presidenta, hasta el menor de sus militantes siguen a pie juntillas”.
Pero del escandaloso enriquecimiento inexplicable de Noroña, pasamos al escándalo del “correlón Noroña”, luego que el miércoles 27 de agosto del mismo 2025, todos vimos en vivo y en directo un penoso espectáculo que niega la esencia de la política.
Sí, un altercado a manotazos y empujones entre el líder de los senadores, Fernández Noroña y el líder del PRI, Alejandro Moreno.
Un espectáculo que confirmó no solo de qué están hechos los políticos de Morena –cinismo, farsa y mentira–, sino que dejó ver que por fin el líder de los senadores se encontró “la horma de su zapato”, sí, enfrentó a un líder del PRI que no sólo impidió que Noroña le pusiera las manos encima, sino que hizo correr despavorido al siempre bravucón y pendenciero Noroña.
Pero frente al nuevo espectáculo –a los jaloneos y manotazos en la tribuna del Senado–, no pocos ciudadanos cayeron en la cuenta de que asistíamos a otro capítulo del circo cotidiano que gustan de escenificar los líderes, políticos y servidores públicos de Morena.
Sí, un circo de cínicos, farsantes y mentirosos.
Y es que poco después de que Noroña saliera corriendo despavorido de la tribuna de la Comisión Permanente, reapareció en una conferencia de prensa, flanqueado por un trabajador del Senado, al que de manera burda disfrazaron de damnificado –como si le hubiese pasado por encima una aplanadora–, para encabezar el montaje y la farsa de las víctimas del pobre senador Noroña.
¿Y qué creen?
Sí, que en medio de un burdo montaje, Noroña se aventó la puntada de anunciar que pediría el desafuero de Alejandro Moreno, y que lo denunciaría penalmente por las agresiones que sufrieron, tanto el propio senador, como su “achichincle” que se dijo damnificado.
Sí, un circo con el que Fernández Noroña pretendió transformar la imagen del cínico “ricachón” de ocasión –que literalmente lo aplastó en días pasados–, al de víctima de la intolerancia y la violencia de los opositores, como el líder del PRI, Alejandro Moreno.
Todo ello en medio de la burla generalizada en redes sociales –en donde se convirtieron en tendencia decenas de memes–, que mostraban a Noroña como un verdadero correlón; el fanfarrón que por años gustaba de insultar y amenazar mujeres y que alardeaba frente a prudentes servidores públicos –de otros gobiernos–, y que finalmente se encontró con “la horma de su zapato”.
Sin embargo, el montaje fue tan burdo, vulgar y grosero, que no lo creyeron ni los expertos de Morena.
Sí, a pesar de que desde Palacio Noroña fue arropado por la “señora presidenta”, ningún abogado serio le dio posibilidad alguna de que prosperaran las acusaciones de Noroña contra Alejandro Moreno, sobre todo en la ridícula acusación del líder del Senado, quien comparó lo ocurrido con una violación.
Y es que cuando se examinan los videos existentes de los empujones y los manotazos, queda claro que el primero en lanzar golpes fue el senador Noroña y que el líder del PRI primero se defendió y luego respondió con manotazos, al tiempo que el supuesto “damnificado” en realidad no tenía más que raspones propios de una caída, luego de que fue empujado por el líder del PRI y que tropezó de espaldas.
Al final de cuentas se repitió el circo propio de los cínicos, farsantes y mentirosos de Morena; circo que, sin embargo, no le quitará a Noroña la fama de ladrón; de “ricachón” del temporal, a pesar de que todos confirmaron que se trata de un cínico, cobarde y “correlón”.
Al tiempo.