
Teresa Gil/Libros der ayer y hoy
En política, aseguran los expertos, nada es gratuito.
Más aún, en política exterior –insisten los mismos conocedores del tema–, todo tiene un precio nada despreciable.
Lo cierto es que, en los dos casos –en política y política exterior–, el precio de toda negociación suele ser alto, pero también resulta ser uno de los principales secretos de Estado, en casi todas las naciones del mundo.
Y es que “las monedas de cambio” en política y política exterior, siempre tiene un costo descomunal que, en los hechos, pocos líderes, presidente, primeros ministros y hasta dictadores se atreven a revelar a sus ciudadanos el costo de sus negociaciones secretas.
Es decir que, en los hechos, pocas veces los ciudadanos conocen –o conocemos–, la realidad del costo de los acuerdos políticos y las negociaciones de nuestros gobiernos; sean acuerdos al interior de un país o, como es el caso, en la esfera internacional.
Sí, casi nunca conocemos el fondo de los acuerdos como entregar lo más preciado para cualquier Estado democrático –como olvidar “la soberanía” o arrodillarse–, ante potencias como la naciente dictadura de nuestro vecino y socio comercial, el gobierno de Estados Unidos.
Pero también por eso debemos insistir en la pregunta con la que se titula la entrega de hoy del Itinerario Político: ¿A cambio de qué, el gobierno de México logró “librar” las sanciones arancelarias impuestas por ese “animal político y empresarial” llamado Donald Trump?
¿Cuál fue la moneda de cambio que debió pagar el gobierno de la presidenta Sheinbaum, para que México pudiera “estar a salvo” de la guadaña de los aranceles que ordenó Trump, al mundo entero?
Peor aún: ¿De qué tamaño fue el sometimiento del gobierno de México para ser tratado con una supuesta benevolencia impensable en las relaciones exteriores de la historia?
La conclusión no parece nada grata, frente a los hechos y los poderes fácticos de los nuevos tiempos. Y es que, a querer o no, Trump está empeñado en pasar a la historia como el padre del nuevo proteccionismo global.
Y frente a esa nueva realidad del populismo norteamericano, México y los mexicanos debemos entender que el cambio global que se vive con un matón como Trump, convierte a la economía mexicana en un remedo de lo más atrasado del mundo.
Es decir, que mientras Trump lanzó una amenaza global al mundo entero con sus aranceles, también es cierto que esas amenazas están latentes para México y los mexicanos.
Amenazas que deja a nuestro país en calidad de “lacayo” de los intereses del gobierno norteamericano, en los nuevos tiempos de la política global del llamado proteccionismo.
Y es que, nos guste o no, el gobierno de México y la sociedad mexicana, son una de las naciones y de las sociedades más atrasadas; un Estado que tiró a la basura los principios democráticos; que destruyo la división de poderes y la independencia del Poder Judicial.
Y una sociedad incapaz de entender que no pueden seguir siendo aliados de las bandas criminales, que no pueden seguir condenando a millones de enfermos a perder la vida por el grosero fracaso sanitario y no puede tolerar los miles de desaparecidos y los ciento de miles de feminicidios.
Sí, la mexicana parece una sociedad que cierra los ojos frente al fracaso educativo, sanitario, fiscal y, sobre todo, una sociedad que parece no entender el despojo sistemático del dinero público –corrupción y ratería institucional de todos los gobiernos del partido Morena–, que han convertido a México en uno de los países más endeudados del mundo; con más de ocho billones de pesos.
Y es que los gobiernos de AMLO y de Claudia, nunca fueron capaz de combatir el crimen, la corrupción, la violencia, la desaparición de personas, los feminicidios, el cobro de piso, la falta de medicamentos, el fracaso sanitario y educativo y, sobre todo, la alianza del Estado con las bandas del crimen organizado, que lleva a la debilidad institucional frente a democracias reales.
Por eso volvemos a preguntar a los mentirosos servidores públicos del gobierno mexicano: ¿A cambio de qué promesas inconfesables, México se salvó de los aranceles?
Por lo pronto nadie duda que la historia nos dará la respuesta y que pronto sabremos el tamaño de “la traición a la patria” cometida por la “señora presidenta”. ¿Lo dudan?
Al tiempo.