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Bernardo Gutiérrez Parra/Desde el Café
No, no estamos hablando de la novela clásica de George Orwell, titulada igual que la entrega de hoy del Itinerario Político y en donde los cerdos se hacen del poder para imponen su voluntad.
No, la “rebelión en la granja” a la que nos referimos es aquella en donde los cerdos políticos de la granja llamada Partido Morena, montaron una rebelión contra la “señora presidenta” para quitarle la potestad de la reelección, hasta el final de su mandato, el 2030.
Rebelión que confirma la debilidad de la presidenta mexicana, quien debió doblarse ante el gobierno norteamericano para sostener su debilitada gestión presidencial.
Y es que, como seguramente saben, desde Palacio salió la iniciativa firmada por Claudia Sheinbaum, para impedir la reelección y el nepotismo en la contienda electoral del 2027; en las llamadas elecciones intermedias.
Sin duda una iniciativa que buscaba quitarle a los grupos políticos como los Monreal, Batres y Macedonio, entre muchos otros, el control de gobiernos estatales, municipales y en la Cámara de Diputados.
Y en efecto, las elecciones del 2027 serán unas de las más concurridas ya que, además de renovar la Cámara de Diputados, estarán en juego más de 20 gobiernos estatales y cientos de alcaldías; todo un manjar para los cerdos de la política “morenista”.
Sin embargo, un puñado de senadores del partido oficial, junto con sus aliados del PT y PVEM, decidieron aprobar la reforma propuesta por “la señora presidenta”, pero establecieron que entrará en vigor hasta la elección presidencial del 2030.
¿Y qué significa esa afrenta al poder presidencial?
Primero, que se trató de un procedimiento legislativo sucio hasta el extremo, propio de los cerdos de la política mexicana que están en el Partido Morena.
Segundo, que un puñado de senadores, de diputados, encabezados por el zacatecano Ricardo Monreal, siguen a pie juntillas las ordenes que vienen de Palenque, frente a la cada vez más evidente independencia que trata de imponer desde Palacio “la señora presidenta”.
Y tercero, que asistimos a una evidente traición a la presidenta, a quien los senadores de Morena le arrebataron el poder para impedir que en el 2030 designe a su sucesor o sucesora.
¿Y qué significa esa rebelión?
Elemental, que los senadores de su propio partido le quitan a “la presidenta” la facultad de nombrar a su heredero, al tiempo que el verdadero mandamás de Morena, seguirá siendo el señor López Obrador, quien podrá imponer sin ningún problema a su hijo, Andrés López Beltrán –motejado como “Andy”–, como candidato por Morena en la presidencial del 2030.
Sin duda una “jugada maestra” que convertirá a López Obrador en el jefe de jefes, a lo largo de tres sexenios; de 2018 a 2036.
Algo nunca visto en la sexenal política mexicana.
Sin embargo, lo que muchos en Morena no saben o no quieren ver es la pulsión vengativa de Claudia Sheinbaum.
En efecto, todos quienes conocen “a Claudia” –como le dicen de manera coloquial sus amigos–, saben que “la señora presidenta” no perdona, olvida y nunca deja pasar afrenta alguna.
Y por eso, que nadie se sorprenda si en el futuro próximo vemos a no pocos gobernadores, alcaldes y legisladores “morenistas”, entregados a la justicia norteamericana, en un aquelarre que ya empezó en todo el país.
Sí, resulta que para calmar los ánimos arancelarios de Donald Trump, la presidenta de México empezará a entregar cabezas no sólo de “narcos”, sino de “narco-políticos”, “narco-gobernadores” y “narco-empresarios”.
¿Lo dudan?
Al tiempo.