Lo visible y lo oculto de los crímenes contra sacerdotes
Hay decisiones de gobierno que se anuncian desde un escritorio y otras que se entienden mejor cuando quien gobierna sale a territorio, recorre instalaciones y escucha directamente a quienes todos los días enfrentan los problemas.
En ese sentido, merece reconocimiento el despliegue de la gobernadora Rocío Nahle García para supervisar personalmente la red hospitalaria de Veracruz. Son 61 hospitales —de especialidad, generales y comunitarios— los que forman parte de esta revisión.
Hasta donde alcanza la memoria reciente, no es común encontrar entre sus antecesores un ejercicio de esta magnitud y con este nivel de contacto directo. La diferencia no está solamente en recorrer hospitales, sino en revisar personalmente infraestructura, abasto de medicamentos e insumos, condiciones de trabajo y, sobre todo, escuchar al personal que conoce de primera mano las necesidades de cada unidad.
Y hay un dato que destaca particularmente después de las primeras 11 visitas realizadas entre jueves, viernes y sábado: sí hay medicamentos e insumos.
Esto no significa que todo esté resuelto. Significa que el problema parece encontrarse, en buena medida, en otro punto de la cadena: la administración.
Ahí es donde la gobernadora tendrá que mover piezas.
La apuesta apunta hacia un mayor uso de la tecnología, procesos homologados y mecanismos que permitan garantizar un surtimiento adecuado en toda la red hospitalaria. Porque tener medicamentos disponibles no basta si éstos no llegan oportunamente al hospital que los necesita.
El reto tampoco es menor. El IMSS-Bienestar es todavía un sistema relativamente joven, con apenas cuatro años de implementación, y enfrenta la complejidad de atender las particularidades de cada entidad.
Veracruz, por su extensión territorial y dimensión poblacional, representa un desafío mayúsculo.
Pero hay otro objetivo de fondo que no debería perderse de vista: avanzar hacia una verdadera universalidad de la salud, en la que cualquier persona pueda recibir atención en cualquier hospital, independientemente de su derechohabiencia.
Para alcanzar ese propósito habrá que enfrentar, inevitablemente, las inercias de la administración pública. La burocracia, los procedimientos, las limitaciones legales y administrativas y esa conocida resistencia al cambio que tantas veces termina convirtiendo una solución sencilla en un trámite interminable.
Los recorridos, sin embargo, ya están produciendo algo más que diagnósticos.
Han permitido sentar en una misma mesa a funcionarios, directivos y trabajadores; escuchar problemas, recoger peticiones y conocer propuestas. También han abierto la posibilidad de redistribuir apoyos entre hospitales vecinos cuando una unidad tiene mayores necesidades que otra.
Y está la libreta de compromisos.
Ahí comienzan a quedar registrados los pendientes que tendrán que transformarse en obras y acciones concretas durante los próximos años: la sustitución del Hospital de Alvarado, la construcción o adecuación de almacenes para las unidades hospitalarias, áreas de espera para familiares y otras necesidades que difícilmente pueden resolverse con buenas intenciones.
Hay, además, tres frases que probablemente recordarán los médicos y trabajadores que han recibido a la gobernadora.
“Vengo a ayudar”.
“Hay que ayudar a la presidenta”.
Y una tercera, quizá la más significativa cuando se habla de administración pública: “Esto tiene que quedar ya”.
Las palabras, por supuesto, tendrán que convertirse en resultados. Ahí estará la verdadera medida de este esfuerzo.
Por ahora, hay algo que sí parece estar cambiando: la relación entre el gobierno estatal y quienes trabajan todos los días en los hospitales.
Una gobernadora que recorre, supervisa, pregunta y escucha directamente puede detectar problemas que difícilmente aparecen en un informe.
El verdadero desafío comienza después de la visita: convertir lo observado en decisiones, las decisiones en acciones y las acciones en resultados.
Porque recorrer 61 hospitales puede ser un acto de presencia.
Hacer que lo encontrado en esos recorridos se traduzca en mejores servicios de salud será el verdadero ejercicio de gobierno.




