
Teresa Gil/Libros der ayer y hoy
Nacho Morales: sigue siendo el rey
El abogado Ignacio Rey Morales Lechuga, con el Día de Reyes, festeja su cumpleaños, en esta importante fecha de regalos, al notario público más destacado de la ciudad de México, se le acumulan las felicitaciones y los buenos deseos de su familia y sus muchas amistades, conservadas a lo largo de su vida.
Nacho Morales, es un ser humano excepcional, que desde niño puso su mirada en el horizonte de grandes sueños cumplidos, gracias a su prodigiosa inteligencia, pero más que nada a ser un hombre de carácter que se ha entregado al estudio y al trabajo diario como un verdadero apostolado.
De joven, en su natal Poza Rica, como estudiante se destacó por su precoz deseo de éxito, sí de triunfo para vencer el obstáculo de la pobreza, de las necesidades normales para un muchacho de provincia, con muchos sueños por cumplir y del deseo de superación personal.
Los malos presagios de líder por nacer y vivir en la entidad más politizada del país, como lo es su natal Veracruz, lo obligaron a salir del estado por la sugerencia del gobernador, Fernando López Arias, ante la recomendación de encierro, entierro o destierro,
Se decidió por este último, a quien, como líder estudiantil, los problemas a su hiperactividad le comenzaron a surgir muy temprano a sus ideales de justicia y legalidad.
Con el tiempo, ya en la capital del país, y gracias al esfuerzo de su familia y a la voluntad de él mismo de ser, estar y triunfar en la gran ciudad, comenzó a estudiar con decisión y en igual forma a trabajar, como una premisa de vida, a la que asumió como toda una virtud, por su disposición de iniciar las largas jornadas laborales desde temprano y hasta tarde, siempre como parte de un modelo de vida.
Su deseo de salir adelante, lo convirtieron en universitario ejemplar en la Escuela Libre de Derecho, en donde se destacó entre sus compañeros y maestros por su excelente aprovechamiento.
El licenciado Morales Lechuga, siendo muy joven y gracias al apoyo de uno de sus maestros, pronto se convirtió en Notario Público en la capital del país, al pasar con éxito todos los exámenes de oposición y el aspirante logró ser fedatario público en una primera etapa profesional.
Luego en 1980, el regreso a su tierra ya como profesionista, para cumplir el sueño de la política, al llegar al estado de Veracruz como parte del equipo de avanzada de Agustín Acosta Lagunes, entonces candidato a la gubernatura de la entidad, en donde se consolidó como el coordinador de las Brigadas Juárez, de promoción del voto en favor de su amigo que llegó a ser gobernador y lo nombró subsecretario de gobierno, y luego en poderoso secretario de gobierno, que deja profunda huella como servidor público en su tierra natal, en los tiempos de los caciques y de los grupos de poder, de mayor más peligro de aquella época.
El joven funcionario público, se movió como pez en el agua, con largas jornadas de trabajo en la oficina y de giras por todos los puntos más distantes de la entidad en sus largos recorridos.
En aquella época, del nacimiento de los partidos políticos de oposición, al secretario de gobierno, se le veía por todo el estado de Veracruz, acompañado de los diputados de todos los colores y sabores, siempre sonriente y amable con la gente.
Desde aquella primera vez, Nacho Morales, ya encarrilado, en el servicio público, conoció de los celos del poder de la política, cuando el gobernador, lo vio crecer en sus habilidades histriónicas de político, y por lo mismo se optó por la renuncia, cuando el mandatario estatal, el mismo día de su partida, comentaba a los reporteros en la metáfora, que se había quitado una piedra de la vesícula.
IML, con una inercia natural, siguió en la política como el primer coordinador del Consejo Nacional de Seguridad Pública de la Secretaría de Gobernación en tiempos de MMH, y su primera gira fue al estado de Chiapas, a instalar el primer consejo ciudadano en aquella entidad, consejos vigentes hasta la fecha.
Después, coordinó la seguridad del mundial de futbol 1986, y en 1988, se proyecta fuerte en el equipo de campaña del candidato presidencial CSG, quién lo nombró Procurador de Justicia en la Ciudad de México, en donde fiel a su estilo dejó una imborrable estadística de positivos resultados abatiendo robos de carros, asaltos bancarios y con el apoyo de su joven esposa Jacqueline Broc de Morales, se crearon los famosos Capeas, para el resguardo de personas en condición de imperiosa necesidad.
Más adelante, ocupó el cargo de titular en la PGR en donde en igual forma se abatieron índices de delitos graves de narcotráfico y su decida tarea fue reconocida en países como EU, Israel y Francia, este último país en donde a principios de enero de 1993, CSG, lo envió de embajador, al comenzar la carrera por la sucesión presidencial y al parecer se había proyectado mucho al igual que el titular de gobernación, el también veracruzano, don FGB.
Françoise Mitterrand, le recibió sus cartas credenciales, y fue así conoció a uno de los políticos más respetados en ese momento en el mundo.
Con el instinto de la política en su máximo nivel, Nacho Morales, se proyectaba como un amigo cercano al entonces candidato presidencial del PRI, Luis Donaldo Colosio, que no llegó por el magnicidio aquel del 23 de marzo en Lomas Taurinas.
Posteriormente, renuncia al PRI, para construir una candidatura al gobierno estatal de Veracruz desde la primera alianza de los partidos de oposición en 1998, y con su fama de mucha simpatía y apoyo entre los veracruzanos, puso los nervios de punta a los priistas, que lo vieron con tanto miedo de perder, que se encendieron las alarmas del viejo sistema para sacarlo del camino a como dé lugar.
Con el dogma personal de las fortalezas, el licenciado Ignacio Morales Lechuga, ante los que pensaron que había sido una derrota, logró mayor fuerza espiritual y de energía, por lo que resurgió con mayor ímpetu en su carrera profesional de notario público, como docente y conferencista, dándose más tiempo para crecer en los negocios, y más que nada al ser parte de la Fundación Gonzalo Rio Arronte, en donde contribuyó notablemente con el apoyo a las áreas hospitalarias de la salud pública, a los programas de protección al medio ambiente y la lucha en contra de las adicciones, entre otros rubros.
El ejemplo a todo un legado de vida y de trabajo de don Ignacio Morales Lechuga, y de quienes le conocen como hombre ético, honesto y profesional, es muy simple al ser humano de trato sencillo, que está enfocado al humanismo, que dedica tiempo a la familia, que cree en Dios por sobre todas las cosas, y que no le desea el mal a nadie, incluso ni a los detractores o enemigos gratuitos, con los que con el tiempo hasta sabe perdonar, pero no olvida.
Y sin rencor a nadie, esa es su máxima, además de reír, y reír siempre como un remedio infalible siempre, lo que le ha significado otro dogma, al mal tiempo, buena cara, y la generosidad para ser y dar felicidad a los que le rodean, como misión de quien trata con respeto a propios y extraños.
Además, de que se da tiempo para llevar al cabo una de las tareas mediáticas más reconocidas en este país como analista y especialista en los temas de interés nacional e internacional con un alto nivel de criticidad, pero con la objetividad por delante en donde tiene miles de seguidores en redes sociales, que lo ponen como un “influencer” y “Rock Star” del Derecho de consulta obligada en los tiempos de la era del ciberespacio, con mayor peso entre el público joven y en general se le sigue por sus comentarios periodísticos que se convierten en “trending topic” muy seguido.
Al final del día del licenciado Morales, de cada jornada, desde temprana hora su eterna secretaria y paisana Rosa María Hernández, siempre atenta y con la fina experiencia de la antigua escuela de su jefe, y de los personajes de poder desde los tiempos del entonces gobernador, don Rafael Murillo Vidal, se mantiene firme para aguantarle el ritmo de actividades al hombre, orgullo de Poza Rica. Así las cosas.