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Andi Uriel Hernández Sánchez/Corrupción gubernamental: vivita y coleando
AMLO: el perdón un buen inicio
Los de Morena, es cierto, están aprendiendo a gobernar, pero que no se tarden muchos, los del hartazgo confiaron en la llegada de un Nuevo Régimen, el de la Cuarta Transformación, que se está tardando un poco en arrancar, ante la aguda óptica de los desesperados que dicen no verle la cuadratura al círculo y más aun ya se olvidaron del pasado de noventa años.
La esperanza vive, está en su máximo apogeo, y esto le permite al presidente Andrés Manuel López Obrador, abrir todos los frentes que considera le son necesarios, y se comienza con remover cenizas y polvos del pasado, que a algo pueden conducir. Nadie lo sabe.
Las solicitudes de perdón a España y a los líderes de la Iglesia Universal, caló hondo, lastimó conciencias y hasta salieron de inmediato las ofensas, la diatriba y el leguaje obsceno.
El perdón, dice AMLO es necesario por los abusos y explotación cometidos con los pueblos originarios de estas tierras hace siglos, que sufrieron de la conquista y luego de la cultura, que ahora permanece encima con la discriminación que se debe combatir.
No se trata de apellidos o del color de la piel, sino de algo simple y sencillo, un perdón que duele y que a veces no ha sido fácil pedir, por el paso de los años, de los siglos que pueden haberse olvidado los daños provocados, pero también se les reconoce lo bueno, y hasta el idioma, las creencias y los avances.
Es un inicio, al fin de tratar de comenzar una nueva era, con el perdón entre unos otros, esta es una filosofía humana, muy cristiana, pero la soberbia y la intolerancia, comienza esta disputa a dar muestras de rechazo a la solicitud presidencial. El Papa Juan Pablo II, hoy santo de la iglesia universal, pidió perdón por los pecados cometidos por la famosa Santa Inquisición y se reconoció.
El Papa Francisco, hace lo mismo en los países de América que en su peregrinar ha ido visitando en su labor de la nueva evangelización en los tiempos modernos.
Al menos, se exige el perdón con firmeza y determinación, lo que nunca antes hizo, no importa abrir frentes, y ya basta de tener miedo, a lo que se piense o se ose hacer a los connacionales, que siguen padeciendo discriminación en Europa, y ya poco se dice de esto.
Ojala, se entienda, el perdón significa un comenzar de nuevo, sí de cero, pero los alardes de siempre de la catástrofe, son parte también de los tiempos de la era del ciberespacio en donde los mediáticos sueñan y claman la abundancia de antes, que se agotó para unos y otros.
El presidente López Obrador, sabe su juego, ahora manda y se equivoca vuelve a mandar, pero las culpas se pueden acabar , por eso sería mejor un comenzar de nuevo tratando de arrancar a la pesa maquinaria y ponerle aceite, combustible y unos buenos operadores que la puedan llevar con bien a un destino seguro.
La gente quiere alegría, hay que dejar la amargura para los del pasado, y comenzar de nuevo, por las clases mayoritarias desprotegidas y oprimidas por un régimen de noventa años que llegó a su fin y comenzó uno nuevo, que debe verse que está funcionando.
Hay que pensar en los jóvenes, hay que darles oportunidades laborales, darle oportunidad también a que la economía crezca y mejore por si sola, pero hay que darle la dinámica, el impulso, abrir la brecha, para los nuevos tiempos que se quieren para un pueblo pensante, que conoce el ritmo y el efecto del voto, el país, no puede vivir polarizado, entre los de ahora en contra de los de antes.
Y los de antes que no se cansan de llorar de que ya perdieron la mamadera. En la metáfora, de alimento infantil de bebés. Ahí la llevan en el llanto y la queja diaria, a ver hasta cuando se callan las chachalacas, como antes alguien dijo. Así las cosas.