Lo visible y lo oculto de los crímenes contra sacerdotes
Autoridades en alerta máxima en Michoacán
Las expresiones de repudio y hartazgo ante la inseguridad en el estado de Michoacán, por la muerte del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, el fin de semana, dispararon los clásicos brotes de violencia generalizada en contra del gobierno estatal que encabeza Alfredo Ramírez Bedoya.
Los conflictos en una entidad que se ha caracterizado por el arrastre de las problemáticas de inseguridad en las últimas décadas.
Y sin que se avance en las demandas de pronta solución que piden los diversos sectores de la población michoacana, y de la caída de los liderazgos legítimos que se han quedado en el camino víctimas de la impotencia y la imposibilidad en aras de enfrentar a los grupos delincuenciales, que se han repelido por las cuotas de extorsión y cobro de piso a productores agrícolas de limón y de aguacate.
La muerte del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, cobró de inmediato una dimensión noticiosa internacional, muy riesgosa para el régimen morenista, y que altera todo el trabajo de avance que se ha logrado en el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum, con su equipo de en materia de seguridad y que encabeza el secretario Omar García Harfuch, con positivos resultados que están dando avance a una lucha que se había retrasado por las posturas evitaban la confrontación directa con los grupos delincuenciales.
Y es que, el mayor dilema a una problemática de varias décadas de la inseguridad en México, ya rebasa en algunas entidades del país a la fuerza del Estado.
Pero, los expertos en la materia de la seguridad, es que no están muy de acuerdo en la cooperación con Estados Unidos, por las posturas injerencistas de un vecino incómodo que busca penetrar para generar incertidumbre y afectar con campañas de desprestigio al gobierno federal, que se mantiene cauto y cuidadoso de no abrir las posibilidades para recibir la supuesta ayuda, con los muchos antecedentes negativos de quién ha sido un mal vecino, incómodo y conflictivo, en la actualidad y en la historia con las afectaciones al territorio y las invasiones registradas al paso del tiempo.
Por, lo pronto la violencia de la gente el domingo en contra del gobernador Alfredo Ramírez Bedoya, es un primer aviso de que debe ser cauto y de poner a trabajar sobre la inseguridad, porque se dieron momentos peligrosos de falta de control a las protestas de la población que se mostró enardecida y descontrolada a causa de la muerte del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, que detonó la situación que mantiene en alerta máxima a las autoridades federales.
Y en otro asunto, la comunidad universitaria de la UV, sigue en su movimiento de protesta por la prolongación ilegal del rector Martín Aguilar Sánchez, con el apoyo de Junta de Gobierno, que no tiene la validación de algún juez a la posibilidad de ampliar un período más de cuatro años del rector.
La condición en la UV es inestable por los temas jurídicos que se confunden con la comunidad que seguirá actuando con todos los recursos legales al alcance para que se destituyan al rector y a la propia Junta de Gobierno, por caer en violaciones a la legalidad.
Y por lo mismo, la red de universitarios de estudiantes, maestros y trabajadores, se mantienen en pie de lucha ante quienes incluso en el pasado proceso electoral en plena violación a la ley orgánica de no meterse en política, operaron en contra de la ahora gobernadora Rocío Nahle, desde la dirigencia del Sindicato de Personal Académico FESAPAUV y su larga lista de paleros que se han beneficiados con plazas.
Es que, en una corrupción constante de la cofradía en el poder que mantiene secuestrada a la máxima casa de estudios en la entidad por los cinco sindicatos que la manejan a plenitud en contubernio con las autoridades universitarias, sin control alguno y por lo mismo afectan al desarrollo de la educación superior en estos lares.
Pero como dicen que no hay mal que dure cien años hay que esperar a que todo se resuelva por la vía legal y pacífica. Andale. Así las cosas.




