Fiscalización: participaciones y aportaciones...
El periodista veracruzano de grandes ligas, Manuel Mejido, realizó a lo largo de varias décadas una intensa actividad de reportero, entrevistando a los más grandes y destacados personajes de jefes de Estado, presidentes, primeros ministros y diversos líderes mundiales de toda una época entre mujeres y hombres de fama mundial.
De aquellas odiseas reporteriles, don Manuel Mejido, originario de Tierra Blanca, estuvo en Xalapa y se le trasladó a la Facultad de Comunicación de la UV, en donde ofreció interesante conferencia para los estudiantes y maestros.
En aquellos tiempos del gobernador Agustín Acosta Lagunes, el famoso Cecilio García Cruz, jefe de prensa del gobierno estatal, hacía hasta lo imposible para traer al alma mater a los grandes personajes de la comunicación y el periodismo.
Manuel Mejido, era de los periodistas de la bella época del ejercicio de toda una carrera de reportero que como pocos disfrutó de andar por el mundo entrevistando hasta a Dios, si le era posible y de esa forma escribió su libro que disfrutaba autografiarle a los lectores y colegas.
En un capítulo por personaje, don Manuel Mejido, en su libro El Camino de un Reportero (1984) narraba con precisión las entrevistas realizadas con lujo de detalle a John F. Kennedy, presidente de Estados Unidos; al presidente ruso Nikita Kruschev, Charles de Gaulle, Salvador Allende y muchos más.
Y entre muchas entrevistas, llamó la atención la anécdota con Salvador Dalí, quien en un afán de agradecimiento como era su estilo y costumbre, para sorpresa del periodista que estacionó el carro en la casa del famoso pintor español, que lo decoró con flores por todos lados y le puso su firma de Dalí, para reconocer al periodista, que casi le da el infarto al ver el automóvil decorado por el célebre artista.
Entre diversos pasajes, don Manuel Mejido, estuvo a punto de volver a la FACICO, ahora por la gestión del maestro Francisco Blanco Calderón, precisamente era para la presentación de otros de sus libros más recientes, “Con la Máquina al Hombro “, pero no se consumó el objetivo por falta de apoyo institucional.
Pero, reconoce Blanco Calderón a Manuel Mejido como el periodista de la talla de Manuel Buendía y de José Pablo Robles Martínez, entre otros grandes personajes del periodismo en México y que han traspasado allende las fronteras por su pasión de periodistas de la vieja escuela como reporteros, columnistas y editores.
A los que se les ve y reconoce con mucho orgullo como al famoso periodista polaco Riszard Kapucinzski.
En otro asunto, al ingeniero Carlos Slim, le hacen corto circuito los cables al andar haciendo declaraciones temerarias estilo Dios, porque al parecer no le sube el agua al tinaco o ya de plano anda senil.
Aventurado por sentirse que nació en cuna de seda, y no es cierto porque su padre llegó como migrante libanés y comenzó de cero, ahora pretende regresar varios siglos, al proponer que la edad de jubilación debe ser a los 75 años, por el aumento de la expectativa de vida, y que también propone desaparecer las pensiones del bienestar de los adultos mayores.
Con estos personajes que juegan a ser Dios, ya con el tío Richie, es suficiente para dar y prestar, y ahora uno más a la intensidad mediática innecesaria que pareciera que no tienen “llenadera” y andan alborotando el gallinero en el primer año de la presidenta Claudia Sheinbaum.
Como se ve, que el ingeniero Slim, no conoce la realidad mexicana, y sólo disfruta de sacarle todo el jugo de vida, lo más posible a los trabajadores.
Y es osado al pedir aumentar la edad de jubilación de los que no son de su parcela. Y es que la gente en la realidad se pensiona para morir, y muchos andar a la pena y la pepena por las raquíticas pensiones que no alcanzan para sobrevivir.
El ingeniero cree, que no se le conoce su historia y sólo se la pasa quemando incienso en las entrevistas a modo. Dios libre de ese tipo de ricos que lo único que tienen es dinero, diría el famoso Catón.
Es que dice, que estudió en un kinder tipo inglés de la Lagunilla, y eso es muy respetable.
Por lo pronto, comenzarán a cancelarle las cuentas, porque no es mexicano el que no se saca la espina en estos lares.
Es que el tiempo no perdona,, y el ingeniero, cree que no se va a los Angeles, a seguir en la construcción con su Carso, hasta su Telcel y su Telmex, está última que le entregó Salinas, en venta de Garage, y aún así se sigue quejando como buen “arbano” de que no le dan las concesiones de televisión, mejor que Dios lo perdone y siga su rumbo de rico pobre, como el libro de Robert Kiyosaki, que dice que esperar una pensión es como una vaca que va al rastro, dicho en la metáfora.
El ingeniero Slim, ya olvidó un principio elemental de no hacer ruido mediático de esa forma, porque la cancelación de cuentas en cascada o escalada, es como el voto de castigo en tiempos electorales.
Y sí sabe contar, que ya no cuente con los mexicanos que se sienten ofendidos con sus declaraciones fuera de lugar, y de que además no son tiempos de campañas políticas anticipadas.
Lo que faltaba para echarle más leña al fuego en los difíciles tiempos actuales “huachicoleros” de robos y extravíos en el sector público, y en el privado, también.
Andale. Así las cosas




