Cosmovisión
El sesgo ideológico de percepción y realidad
Los treinta años o más de lucha política de Andrés Manuel López Obrador, junto a varios personajes de la historia de este país derrumbaron al PRI y sus aliados en 2018, algo que se veía imposible. Y no le perdonan el triunfo político-ele
Pero, el hartazgo de los noventa años del priismo llegaron al límite, cuando los ciudadanos retiraron el apoyo y pusieron fin a un ciclo de la vida política en el país.
En aquellos tiempos, la aplicación de la ley se daba sólo por causas últimas, aunque fueron pocas veces en que se dieron las expresiones de legalidad en el ejercicio del poder.
El nuevo paradigma destaca en un parteaguas de los noventa años de antes, con los siete años de ahora, y se ponen en la balanza del antes y el después, así como la lucha de siempre entre percepción y realidad.
La lucha de ahora, se ve normal desde los ajustes de cuentas, las resistencias al cambio y la guerra fratricida entre unos y otros.
Los cambios del paradigma, se analizan y se debaten con estricto rigor mediático en donde la pugna se da con el sesgo natural de la ideología de los seres humanos. (Rosa Borunda. Politóloga. Conferencia WTC de Boca del Río)
En la lucha por el poder de ahora en contra del actuar de antes, en donde se observó de todo, y en aquellos tiempos llegó a perderse la capacidad de asombro.
Aguas Blancas, Acteal, Ayotzinapa y antes los conflictos estudiantiles de 1968, entre otros casos y además las famosas concertacesiones de los tiempos salinistas y de las cuentas bancarias millonarias en Suiza de Raúl Salinas, y también su encarcelamiento con Ernesto Zedillo, el que en venta de garage entregó los ferrocarriles a empresarios de aquí y de allá en Estados Unidos.
Pero, lo que está al debate del antes y el después, tiene que ver con el ahora en el clásico de las fortalezas y las debilidades.
La realidad es que los de antes que ayudaron, sí apoyaron a la causa de AMLO, para llegar al poder presidencial del país, lo hicieron pensando en el interés de grupo y de entrarle a la abundancia. Y luego les cerraron las puertas.
Antes, las riquezas extremas de líderes petroleros, líderes sindicales de maestros, la venta de ferrocarriles y la merma por el robo de ductos, arrojaban al país, perdidas incuantificables millonarias, así como las fugas de capitales al exterior por parte de funcionarios públicos y de empresarios, que fue algo normal.
Las fortuna logradas en aquél tiempo al amparo del poder, pasaban desapercibidas por el estricto control del manejo de la prensa a través de los convenios de publicidad, que desaparecieron con AMLO.
Los programas sociales, tráfico de influencias, las mansiones construidas al amparo del poder y hasta las esposas de los dirigentes petroleros que presumían usar papel higiénico adquirido como nivel de estatus en EU, al igual que el acumular propiedades y fortuna en el vecino país del norte, era algo normal.
El problema de ahora con los tiempos del pasado, se mira como en un espejo
Luego, vino la decepción de los que pensaron en subirse a la ola del cambio político, con los sueños de grandeza, pero muchos se quedaron sin la posibilidad de unirse a la causa morenista, y por eso comenzó la lloradera mediática, cuando la mayoría de los que apoyaron al régimen de antes no fueron invitados al paraíso financiero de la 4T.
Y es que el panorama de Pemex siempre fraudulento, de antes y de ahora, ahora con el asunto del huachicol fiscal, y de otras formas de corrupción, deben verse como las soluciones fáciles de la administración pública a mantener el desarrollo nacional con un abasto garantizado de los petrolíferos que como una salida fácil se trafican, sin pagar los respectivos impuestos, pero garantizan el abasto del consumo nacional que a nadie debe espantar.
Pero que con el imperio del derecho, todos deben pagar sus respectivos impuestos. Andale. Así las cosas.