Nada personal
José Manuel del Río: pide Justicia a presos inocentes
José Manuel del Río Virgen, dice que con el nuevo Poder Judicial, se debe hacer justicia a los presos indígenas inocentes.
El hombre que padeció, la peor persecución política en tiempos de Cuitláhuac García Jiménez, el gobernador “honesto”, que supera con creces “lo que el viento se llevó”.
Y es que de los más de 7 mil hombres y mujeres, privadas de su libertad en forma ilegal en las cárceles de Veracruz, 3 mil 500 no son culpables o permanecen sin sentencia.
Aquí, solo en Papantla hay más de 200 internos procedentes de los pueblo originarios.
"El nuevo Poder Judicial debe hacer justicia a los presos indígenas inocentes, ¡tengo fe y plena confianza en que estos nuevos jueces, actúen en su sensibilidad y en el sentido de justicia de su “cosmovisión” de nuestros pueblos originarios!", comenta José Manuel Del Río Virgen, impulsor del “Proyecto Inocencia”, una programa que pugna de forma honoraria y de manera gratuita, ofreciendo asesoría jurídica a todas las personas de bajos recursos para que puedan salir de la cárcel.
El doctor en economía, galardonado en varias ocasiones, celebra con entusiasmo que por primera vez un indígena de la zona mixteca de Oaxaca, Hugo Aguilar Ortiz, es electo presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) y que también en el Tribunal Superior de Justicia en Veracruz, fue electa presidenta Rosalba Hernández Hernández, una mujer de un pueblo originario de la sierra de Chicontepec, sobre quiénes hay muchas expectativas y esperanzas en resolver los añejos asuntos que en los tribunales duermen el sueño de los justos, pero en la cárcel las víctimas sufren de esas consecuencias de forma injusta.
José Manuel del Río Virgen, un ser humano místico, resiliente y estoico, evoca los recuerdos al salir de la cárcel en Pacho Viejo, Coatepec, Veracruz, dónde estuvo recluido durante seis meses por un crimen que no cometió, y los reporteros le preguntaron sobre su experiencia tras obtener su libertad.
"Lo que más duele de la cárcel es que queden tantos presos inocentes", compartió al expresar qué esa vivencia dolorosa le marcó y que por eso se implementó el Proyecto Inocencia.
Pero, también reconoce que la cárcel no se le desea ni al peor enemigo.
"Después de haber estado en la cárcel, no hay nada más de miedo. Es muy doloroso que nadie te defienda, que el abogado de oficio te abandone y que no tengas recursos para pagar una fianza, por eso cuando salí de Pacho Viejo, cuando me preguntó un reportero, de que me dolía más del reclusorio, y le contesté que lo que más me duele es que se queden presos tantos inocentes, y aunque lograrlo es difícil en ese momento creí que con uno que ayude a salir de los muchos que vi que son inocentes, me sentiré muy bien".
Comparte datos duros: en Veracruz hay 7 mil personas privadas de su libertad, de las cuales por lo menos 3 mil 500 no son culpables o no han recibido una sentencia.
En 2022 -cuando sale de la cárcel- había en el reclusorio de Papantla 242 presos indígenas que no hablaban español y que no tuvieron un defensor que se expresara en su lengua Tutunakú (Totonaco)
El Proyecto Inocencia ha liberado más de 100 personas, y ha presentado más de 200 amparos en diferentes cárceles veracruzanas, aunque quedan muchos más aún privados de su libertad acusados de delitos falsos o que combinan elementos de vulnerabilidad como el hecho de ser indígenas y/o no tener dinero para su defensa.
Destaca, lo más importante es que el “Proyecto Inocencia”, ya se está replicando en todo el país a través de los colegios y barras de abogados, en donde además se han sumado maestros y pasantes de las carreras de derecho de diversas universidades públicas y privadas en toda la república mexicana.
También, puntualiza el “Proyecto Inocencia”, se encuentra operando allende las fronteras y a través de las universidades y de los colegios de abogados, ya se está implementando en países de Centroamérica.
Las detenciones injustas por diversas causas, son las que más lastiman a los seres humanos, dividen familias y frenan los sueños de quiénes como el Quijote de Cervantes, luchan por la justicia y el sueño imposible, que se convierte al final en el sueño ideal, de que la reclusión injusta fortalece el alma del ser humano y muchas veces el resistir se convierte en algo que no impide trascender al mal de quienes llegan a ocupar un cargo público para lastimar a la gente de escasos recursos y su condición humilde, los convierte en vulnerables a los seres despiadados que utilizan el poder como los tiempos de horca y cuchillo.
Y recuerda el ejemplo de Nelson Mandela, pueden detener mi cuerpo, pero jamás el espíritu de lucha, resistencia y hasta de otorgar el perdón cristiano a los tiranos y verdugos de la actual época.
En su experiencia personal, que con melancolía y tristeza en el rostro comparte en sus conferencias, José Manuel del Río Virgen, transmite su mensaje con sencillez y humildad, “en la cárcel se conocen a los amigos de adentro y de afuera, por lo que a nadie se le desea, ni por animadversión de colores políticos.
A José Manuel del Río Virgen, después de aquella experiencia sufrida en la cárcel como un perseguido político, se convirtió en un referente obligado de propios y el extraños.
El doctor Del Río, dice en las amenas charlas de café, en las que denota su convicción cristiana y una fe en Dios inquebrantable que le concedió la fortaleza para superar el mal momento y de lo que hizo toda una fortaleza.
Y también, como lo dice la canción del Sueño Imposible” del Quijote, en un mundo mejor a José Manuel del Río Virgen, le sonríe la vida, y el destino lo lleva por caminos insospechados de éxitos y es que con toda una vida de economista afamado cómo académico del Instituto Politécnico Nacional y posgrados en Europa.
Pero, la persecución política, que pensaron le haría un mal, le hicieron, algo que se traduce en triunfo, como el más posicionado en el estado de Veracruz para el 2030, y en la propia sucesión de la Auditoría Superior de la Federación, y con serenidad, sabe y dice que eso no le quita el sueño de poder disfrutar del trabajo, de un café con los amigos de la prensa, pero sobre todo disfrutar de su familia y además el servir sin reflectores a quienes sufren la frialdad injusta de estar padeciendo la cárcel. Andale. Así las cosas.