
Carlos Ramírez/Indicador político
El príncipe de Tepoztlán
Los arrebatos iracundos de Gerardo Fernández Noroña, van a costarle muy caro a Morena en el 2027 y con repercusión hasta el 2030.
Aquí si, tenía razón AMLO, cuando le cerró las puertas y el estridente personaje traspasó las vayas de palacio nacional y entró como dolor de muelas.
Ahora, en el 2030, seguramente Noroña, estará armando uno de sus tantos mitotes en la ocurrencia de ser candidato presidencial, pero independiente, porque por Morena no tiene ninguna posibilidad,
Y menos de llegar a la presidencia del país, porque ya es un cartucho quemado, con malos antecedentes de enriquecimiento inexplicable, pero que además no ha cumplido con los dogmas de AMLO, de no mentir, y los demás aspectos, como muchos otros personajes que se creen los nuevos “mirreyes”, que se han saltado las trancas.
La presidenta Claudia Sheinbaum, dicen los expertos que debe ser estadista, y no puede, ni debe usar la tribuna pública para defender causas partidistas.
Lo mejor sería, que abriera las puertas para dialogar de frente con todas las fuerzas partidistas de forma plural.
Y en la aldea veracruzana, al licenciado Ignacio Morales Lechuga, lo andan pretendiendo aventar a los leones, pero el destacado abogado, notario público y doctor en derecho, no lo podrán subir a ningún ring político, porque simplemente se encuentra retirado de la actividad política desde el año 1998, cuando fue un fuerte aspirante opositor al PRI, y el primero en abrir brecha como un candidato aliancista.
Ahora, impulsor de la juventud estudiantil, dice que coincide con el movimiento de protesta en contra del rector de la UV, Martín Aguilar, porque la prórroga para continuar otro periodo más afecta al futuro de la educación superior en la entidad.
“Si estoy dispuesto junto con mi esposa Jackie a apoyar a los jóvenes, como también hemos apoyado a otras causas por la democracia, la salud, la protección del medio ambiente y la lucha en contra de las adicciones”, dice el famoso Nacho Morales, que está solidario con todas las causas sociales de su estado y del país.
Si siendo joven lo acusaron de dirigente estudiantil en su natal Poza Rica, y por eso el gobernador Fernando López Arias, le ofreció encierro, destierro o entierro, y por lo mismo tuvo que ir a estudiar y trabajar siendo muy joven a la ciudad de México, en donde estudió en la Escuela Libre de Derecho y a los 25 años, fue notario público por examen de oposición.
Y como diría don Manuel Carbonell de la Hoz, poderoso subsecretario de gobierno con don Rafael Murillo Vidal, gobernador del estado y Francisco Berlín Valenzuela, secretario de gobierno, “dejen que los jóvenes se organicen”.
Ignacio Morales Lechuga, no tiene ningún interés político en Veracruz, sólo uno que le vaya bien a su gente. Andale. Así las cosas.