AMLO y Monreal: reales compañeros de lucha

Desde los muchos años de lucha social y política de Andrés Manuel López Obrador, en ese terreno ejemplar, el único que le sigue en ese estilo de compromiso, es sin duda el zacatecano, hoy senador de la república, Ricardo Monreal, como un personaje autentico y hecho en la misma causa de lucha correligionaria de AMLO, siempre a ras de suelo, y con el desgaste de mucha suela de los zapatos en los continuos recorridos por todo el territorio nacional.

Por eso, en el tema sucesorio de la presidencia del país, hay que ser cautos y esperar a que se den los tiempos políticos, para que se acerquen un poco más, y todos los aspirantes estén en el terreno de las definiciones en iguales circunstancias, pero lo más importante es el piso parejo, para que no se caiga en el dedazo pernicioso del pasado.

Aquí, no hay duda de que el presidente AMLO, con su inteligencia y sobrada experiencia en esas lides, ahora sabe, que para muchos la espera desespera, mientras que políticos de la talla y altura de Ricardo Monreal, se han mantenido quietos, serenos, firmes y muy respetuosos de los designios de los tiempos políticos, que tienen su propia agenda, y nadie los puede o debe adelantar con los clásicos madruguetes, ya muy antiguos y fuera de lugar.

Ahora, quien dirige los destinos del país, AMLO, se esmera en dar esa sensación de que los más sobresalientes tienen la oportunidad de la sucesión presidencial, sobre todo a quien dice que ha cumplido, con ese anhelo de no ser el jefe de partido, para dedicarse a gobernar como debe ser a todos por igual, sin sesgos partidistas o ideológicos.

Sin duda, los tres más fuertes aspirantes en la sucesión de AMLO, y por género –primero las damas, se encuentra Claudia Sheinbaum, Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal, entre estos tres seres humanos de mucha valía, está la verdadera contienda interna de Morena, mientras que el secretario de gobernación, Adán Augusto López Hernández, paisano y “hermano” del presidente, se ocupará de la función de un árbitro imparcial para los acuerdos internos, sin problema.

Por escalafón, no hay nada escrito –aquí no estamos en Cuba—acá en estos lares, existe una oposición real, férrea y de verdadera lucha de dos partidos, ya curtidos en años como lo son el PRI y el PAN, y que en cualquier momento resurgen de las cenizas, dicho en la metáfora, le pueden dar pelea a Morena.

No hay que olvidar, que en política no hay muertos, y lo más común será que el presidente AMLO, con un tono conciliador ya en su momento, pueda dialogar con cada uno de los tres más fuertes aspirantes a la candidatura presidencial de Morena, en donde por primera vez surge una mujer con posibilidades de llegar a la presidencia, sin dejar de ver el mundo misógino, en donde no hay que olvidar lo que le sucedió a Josefina Vázquez Mota con Felipe Calderón, qué prácticamente la entregó a los “leones”, en aquel entonces, le movieron la cuna, pero en contra.

Lo que significa, que el presidente AMLO, conocedor experimentado del tema de la política nacional como nadie, y que fue víctima de la más feroz persecución política de todos los tiempos en el país, no caerá en ese juego que conoce y lo vivió en carne propia. Y dicho en reconocimiento de Ricardo Monreal, es el único que más se le identifica con su proyecto de la Cuarta Transformación.

Ahora, los tres mencionados: Claudia, Marcelo y Ricardo, en la realidad tienen las singladuras y todos los méritos propios para entrarle a una disputa interna, que será diferente a ser el que lleve la bandera de Morena, en la peor guerra y madre de todas las batallas electorales, que será difícil de ganar por la oposición acendrada de los neoliberales recalcitrantes, dispuestos a invertirle mucho dinero a esta lucha.

Encontrar al sucesor o sucesora ideal del político tabasqueño, para enfrentar al pernicioso neoliberalismo de país, es en donde está la verdadera clave en este proceso de selección, que no es secreto, está abierto, y en donde los mensajes son ocultos, y con mucha jiribilla al estilo del famoso AMLO, pero como la canción hay una carta marcada.

No hay que olvidar, que, a Andrés Manuel López Obrador, le mataron a mucha gente de sus filas, en sus marchas lo intentaron frenar a toda costa con los planes más siniestros, y a lo que favorablemente en un país de corazón abierto, nadie se prestó a cerrarle el camino al que se enfrentó con su pecho sano y abierto, para solventar todo tipo de obstáculos perversos y de adversidades malignas desde el poder del pasado en agonía y aun no sucumbe ante sus últimos estertores de su extinción, pero de mayor peligro.

Luego entonces, ni al caso mencionar a un “imbécil”, que, sin base o fundamento del verdadero periodismo, escudado en el viejo estilo “matraquero”, y que no escribe ni la lista del mandado, intentó denostar vanamente al senador Ricardo Monreal, con improperios y comentarios falsos fuera de tono, que en la realidad no surten ningún efecto mediático a quien tiene una gran trayectoria al mismo estilo del presidente AMLO, de luchar por la causa de los pobres, y de cumplir el sueño de servir con dignidad. Así las cosas.