Calderón: la humillación por el hambre de poder

Como ya es costumbre, el expresidente Felipe Calderón lleva días haciendo el ridículo en su afán de protagonismo. Mientras que su esposa Margarita Zavala ha quedado relegada a su sombra.

Y es precisamente la sombra del ex panista la que impidió en primer lugar que la ex primera dama llegará incluso a la boleta presidencial, pues como ahora vemos, quien en realidad ansiaba recuperar el poder era Calderón.

El calderonismo fue clave para la destrucción de un PAN que parecía resurgir después de una exitosas elecciones intermedias en el 2015; después el siguiente año, el éxito se repitió cuando el blanquiazul ganó siete de las doce gubernaturas que se disputaron.

El entonces “joven maravilla” Ricardo Anaya se regodeaba con su éxito. Todo parecía indicar que se aferraría a como diera lugar a la candidatura presidencial panista, como finalmente sucedió. Pero en el camino se enfrentó al calderonismo, la disputa entre Calderón y Anaya dejo grietas en el PAN, que nunca fueron resanadas.

Actualmente el PAN es la segunda fuerza política a nivel nacional, eso si muy lejos de Morena. Pero con los suficientes elementos para generar presión, por su ideología y la forma que va tomando la política a nivel internacional, es quizás el partido que más podría crecer en el futuro.

El crecimiento de la derecha en México y a nivel global es algo que Calderón sabe de sobra, por ello se empeña en la conformación de su nueva fuerza política: “México Libre”, un partido de derecha y conservador, que pretende identificarse con los jóvenes y la clase social media y alta.

Pero la realidad es que no convence, ya que sus asambleas apenas y alcanzan el quórum requerido.

Tanta es la desesperación que Calderón ha tenido que recurrir a la victimización y ha denunciar supuestos actos de sabotaje, esto quizás con el objetivo de justificar la falta de asistentes a sus asambleas.

Para que el registro de ‘México Libre’ como partido político se requieren al menos 240 mil afiliados, además de efectuar 200 asambleas con una asistencia mínima de 300 personas. Una tarea muy complicada en un país donde un gran porcentaje te aborrece.

Y es que Calderón es un personaje cínico hasta el tuétano. Circula un video en redes sociales donde en una de sus asambleas el expresidente se dice harto de la inseguridad y la violencia, sus palabras son como taladros para los oídos de las decenas de miles de victimas de la “guerra” contra el narcotráfico, esa que Calderón inicio para legitimar su gobierno.

El descaro de sus palabras sólo genera repudio y asco.

El protagonismo y la auto humillación a la cual se ha sometido Calderón, sólo provocan el hundimiento de sus proyecto. Bien haría en dejar que Margarita se encargue y alejarse del plano público, pues su presencia no sólo no ayuda, perjudica gravemente el proyecto de México Libre.