Libros de ayer y hoy
El de Claudia Sheinbaum parece más un espectáculo circense que un gobierno legalmente constituido.
Y es que a diario los ciudadanos atestiguamos los mentirosos actos de magia discursiva, las espectaculares maniobras de los numerosos trapacistas políticos de Morena y, sobre todo, espectaculares “megaosos” que llevan “al respetable” a abuchear a los dueños del circo.
Y si tienen alguna duda, basta ver el más reciente “megaoso” que protagonizaron la Fiscalía General y la Secretaría de Seguridad, en medio de las “fiestas patrias”, cuando desde Palacio se exhibió, con bombo y platillos, un “megadecomiso” de huachicol.
Sí, una supuesta incautación que terminó con un penoso “usted disculpe”, a la empresa norteamericana SIMSA, que desde hace una década almacenaba combustible de manera legal, en el lugar donde el gobierno mexicano dijo haber encontrado la mayor cantidad de combustible ilegal.
Lo simpático del “megaoso” es que quedó al descubierto no sólo la irresponsabilidad del gobierno federal en la persecución de los delitos, sino el tamaño de los montajes oficiales y hasta un potencial “modus operandi” de extorsión a empresas privadas.
Y es que con el “modus operandi” de fabricar delitos inexistentes, cualquier empresa privada –mexicana o extranjera--, sería presa fácil para la extorsión; práctica que se ha convertido no sólo en uno de los “negocios” privilegiados del crimen organizado, sino de los gobiernos de Morena.
Y por eso aparecen las preguntas de rigor.
¿Imaginan cómo estarán el resto de las investigaciones que encabeza Ernestina Godoy, si en el supuesto “megadecomiso” no fueron capaces de las indagatorias elementales para conocer el verdadero estatus del almacén de combustible en cuestión?
¿Imaginan la seriedad que tienen investigaciones como la que llevó preso al ex gobernador de Baja California, Ernesto Ruffo Apell?
¿Imaginan el ridículo al que llevan a las instituciones mexicanas, sobre todo a la “señora presidenta”, cuando los titulares de la Fiscalía General y la Secretaría de Seguridad, anunciar un “megadecomiso” que termina como un verdadero “megaoso”?
Pero el anterior escándalo fue apenas el principio del espectáculo circense en que se han convertido los supuestos informes que por todo el país lleva a cabo el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Y es que conforme la “señora presidenta” recorre el país, es creciente el enojo social, no sólo por el grosero acarreo, sino por las insultantes mentiras sobre los supuestos logros del gobierno de Sheinbaum.
Claro, sin contar con el fondo electorero que se busca desde Palacio, ya que los periplos presidenciales son un termómetro para medir el tamaño del acarreo que será necesario en cada entidad federativa, en la elección del 2027.
Y el mejor ejemplo lo vimos en el estado de Querétaro, en donde los organizadores de la visita presidencial debieron retirar un tercio de las sillas instaladas para el público. ¿Y por qué retiraron las sillas?
Porque los acarreados no fueron suficientes.
Eso sí, Santiago Nieto, precandidato de Morena al gobierno queretano, pagó a una veintena de aplaudidores que todo el tiempo lo vitorearon, mientras que la presidenta Sheinbaum era abucheada.
Algo similar ocurrió en Celaya, Guanajuato, en donde al abucheo alcanzó a la gobernadora panista, Libia García Muñoz Ledo y a la “señora presidenta”, quien literalmente fue callada al tratar de defender a la mandataria estatal.
Y es que en este caso el acarreo fue descomunal, al extremo de que no pocos de los asistentes se quejaron ante los medios de que fue obligatoria la asistencia, para no poner en peligro sus empleos.
El abucheo también fue escandaloso en Toluca, en donde los acarreados trataron de regresar a sus comunidades, luego de una hora de espera a la presidenta. Sin embargo, a empujones y mediante amenazas muchos fueron regresados al mitin.
Lo cierto es que día con día, hasta los acarreados se percatan del mentiroso circo que se prepara en cada intervención pública de la presidenta y de su incompetente gabinete.
¿Hasta cuándo?
Al tiempo.




