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VERACRUZ, Ver., 3 de mayo de 2026.- Luego de que el paso jueves inició el juicio en contra de Marlon “N” por el presunto feminicidio de Monserrat Bendimes, el caso deberá dar un giro de 360, debido a que la Fiscalía no tiene elementos para acreditar el delito cometido por el acusado.
De acuerdo con el mismo expediente, en la carpeta de investigación, así como en la acusación planteada por la Fiscalía en el juicio, no se acreditada la violencia extrema de la que Víctor Bendimes, padre de la víctima, y Ramar Mendoza, asesor jurídico, han hecho pública.
Por ello, al no estar demostrado el feminicidio dentro del proceso, Marlon N debe ser juzgado por el delito que realmente cometió, y dejar de ser víctima de la persecución y cacería que inició Verónica Hernández Guiadáns contra el imputado y su familia, a través de la Fiscalía General del Estado, lo que basó su caso en el impacto mediático, con la consigna de afectar al acusado, pero jurídicamente no existe soporte para materializar una acusación real.
La versión pública da por hecho cómo ocurrieron los hechos, quién es responsable y hasta el mecanismo específico, sin embargo, al revisar la acusación, no todo aparece con esa misma claridad, y ahí es dónde radica el problema.
Porque si la historia fuera tan contundente como se ha repetido, tendría que ser igual de clara en el expediente, y eso es justo lo que ahora se está cuestionando en sala.
Se están poniendo bajo lupa puntos básicos:
Cómo está planteado el resultado de muerte, por qué en la acusación no dice que Monse murió.
Cómo se atribuye directamente la responsabilidad, porque tampoco dice que Marlon la mató, y qué tan impreciso es el relato de los hechos dentro de la acusación, que tampoco dice cómo la mató.
Además, el tema de los amparos, está contado a medias, debido a que no fue solo la defensa, sino también hubo recursos de las otras partes, incluida la Fiscalía, que terminaron impactando en los tiempos del proceso, incluso en el inicio del juicio.
Esto deriva de los actos de la Fiscalía anterior, que ya presentaba señalamientos no muy claros, por lo que hoy le deja a la nueva autoridad un reto serio y una responsabilidad imparcial; ahora tiene que sostener en juicio una acusación que es exigida al máximo.
El ángulo se está moviendo rápido: lo que afuera se dio por hecho, por obligación y responsabilidad, ahora, dentro del juicio, tiene que probarse y ahí es donde empiezan las grietas.
Con total claridad y olvidándose de la presión mediática, ahora y en adelante se tendrá que demostrar toda acusación con hechos comprobables. Ya no hay espacios para errores, ni falsas acusaciones.
Mientras tanto, la próxima semana se realizará la siguiente audiencia de proceso penal, lleno de errores cometidos por Roberta Ayala Luna, fiscal coordinadora especializada en Investigación de Delitos de Violencia contra la Familia, la fiscal Guadalupe Carrillo, respaldado por la exfiscal Verónica Hernández Guiadáns.




