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RIO BLANCO, Ver., 5 de junio de 2026.- Todo el peso de la ley y la justicia electoral han caído sobre el expresidente municipal de Río Blanco, Ricardo Pérez García.
En una resolución que marca un precedente contra el abuso de poder y el machismo institucional, el Tribunal Electoral de Veracruz (TEV) lo sentenció por ejercer Violencia Política contra las Mujeres en Razón de Género (VPG), ordenando su inscripción en el Registro Nacional y Estatal de Personas Sancionadas por un periodo de 6 años, lo que lo inhabilita para participar en cualquier contienda electoral durante ese lapso.
La sentencia, dictada bajo el expediente TEV-PES-6/2024, desnudó el actuar abusivo de la pasada administración 2022-2025. Pérez García, quien además fue catalogado como reincidente, utilizó su posición de poder para ejercer violencia política en su modalidad simbólica, creando un entorno de hostilidad, desigualdad y humillación en contra de quien fungiera como Síndica Única Municipal de su propio gobierno.
Las investigaciones y pruebas recabadas por el Tribunal confirmaron que el exalcalde Pérez García emprendió una cacería política y personal contra la exfuncionaria con el único fin de denigrarla por su condición de mujer, obstaculizar sus funciones e invisibilizar su labor edilicia.
Entre las tácticas ruines comprobadas por la autoridad electoral destacan:
Despido injustificado y dirigido. De forma reiterada y sin justificación legal, el exalcalde ordenó despedir exclusivamente al personal adscrito al área de la víctima, dejándola sin equipo de trabajo para demeritar su capacidad de respuesta ante la ciudadanía.
Obstrucción y bloqueo administrativo: Durante más de un año, Pérez García se negó a entregarle el inventario de bienes muebles e inmuebles del municipio, entorpeciendo deliberadamente las obligaciones legales de la exfuncionaria.
Se comprobó, además, la complicidad con administradores de páginas de redes sociales para difundir publicaciones misóginas. En ellas se afirmaba que la funcionaria no había llegado al cargo por méritos propios o capacidad, sino por "imposición", reproduciendo el rancio estereotipo de que las mujeres carecen de inteligencia y habilidades para la vida pública.




