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Foto: Eduardo Coronel Chiu

Eduardo Coronel Chiu/Asuntos Públicos

Eduardo Coronel Chiu
 
| 21 de junio de 2018 | 11:01
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El tercero

Andan en proselitismo electoral cuesta arriba, con el peor de los pronósticos. Los dos Pepes, Meade y Yunes Zorrilla –los candidatos del PRI y sus coaligados PVEM y Panal para la Presidencia de la República y gobernador del estado, PVEM, respectivamente–, realizaron juntos ayer actos de campaña en Veracruz, uno privado con “la estructura partidista” y candidatos, en Boca del Río, y otro en Zongolica con grupos de campesinos de la zona y militancia.

Aunque de ambos se dice que cuentan con experiencia y competencia representan a la tecnocracia, pasan por honestos y algunos creen que harían un buen papel como gobernantes, sus candidaturas y propuestas no entusiasmaron ni convencieron a los potenciales electores; esto de acuerdo al amplio consenso de diversas encuestas confiables sobre preferencias electorales, en las que sin grandes diferencias los ubican en el tercer lugar.

Los dos, cada uno en su nivel y ámbito en que compiten, arrastran el peso combinado de la reprobación a la marca partidista PRI –estereotipada con corrupción e ineficiencia en el plano federal y ni se diga en el estado–, además de que por su perfil personal sin liderazgo, y su disciplina a la élite de procedencia, fueron incapaces de sobreponerse a la marca y proponer el voto por el candidato por encima del partido.

Los hunde también el efecto AMLO-Morena

Remata el escenario adverso para los del PRI, a los dos Pepes, el contraste de sus débiles candidaturas con el fenómeno característico del actual proceso electoral: el ascenso y consolidación del liderazgo nacional de Andrés Manuel López Obrador, el candidato de Morena a la Presidencia de la República y su efecto de arrastre horizontal y vertical del paquete de candidaturas al Congreso de la Unión, a gobernador del estado y diputados locales. Quiérase o no, las mediciones de opinión pública que le otorgan a AMLO niveles de 50% con ventaja de más de 20 puntos sobre el segundo lugar, apuntan a que hay una corriente mayoritaria de ciudadanos que están hartos de las élites gobernantes; la insatisfacción por la inseguridad y la corrupción, el bajo crecimiento, la pobreza y desigualdad , el desempleo y los bajos ingresos, en suma la falta de oportunidades, tanto con los gobiernos del PRI como del PAN, las dos alternancias previas, estarían por optar por una alternancia diferente.

El rol electoral del PRI

Por las características de las elecciones, aunque en ningún escenario se visualiza ganador al PRI, su papel en la competencia para la Presidencia de la República y para gobernador del Estado se observa diferenciado. Al nivel nacional es evidente el conflicto del partido y el grupo gobernante que representa Enrique Peña Nieto con el candidato a la Presidencia de la República del Frente PAN-PRD-MC, Ricardo Anaya –la investigación y filtraciones sobre el asunto del lavado de dinero de Anaya y las amenazas de éste de que meterá a la cárcel a Peña, ejemplifican la enemistad–, y si bien Anaya tampoco alcanzaría la victoria, no se ve arreglo posible, pelearán con todo, el PRI contra el PAN por ver quién se queda con el segundo lugar en la elección federal.

En Veracruz es un poco diferente el rol electoral del PRI debido a que la competencia entre el candidato de Morena, Cuitláhuac García, y el hijo del gobernador, Miguel Ángel Yunes Márquez, es todavía cerrada, el primero impulsado por el efecto AMLO tiende a rebasar en el tramo final, pero el segundo dispone del aparato gubernamental, el exceso de dinero y la estructura y programas clientelares, en tal forma que la votación que pudiera tener Pepe Yunes del voto duro que le quede al reducto priista, se restará a los dos polos de las fuerzas electorales que disputan el Gobierno del Estado; sin embargo, hay una tendencia creciente entre los que han votado por el PRI en anteriores elecciones pero en desacuerdo con el proyecto reeleccionista de Yunes Linares-Márquez, para utilizar el voto útil en favor del candidato de Morena, Cuitláhuac García.

De acuerdo a los pronósticos, el PRI podría obtener la votación más baja en las elecciones presidenciales y caer a la tercera o cuarta fuerza en el Congreso de la Unión. En Veracruz, se prevé siga su acentuada decadencia.

Desmiente la PGR al gobernador Yunes

El teatro efectista electoral de ayer le salió mal al gobernador Miguel Ángel Yunes. Buscando seguir en la escena con los temas de la persecución a los “seleccionados” de la camarilla del ex gobernador Javier Duarte para tratar de transmitir bonos a la campaña electoral de su hijo, informó en conferencia de prensa que ya estaban en el trámite internacional con la PGR para ejecutar la captura y extradición de la esposa de Duarte, Karime Macías, como se sabe refugiada en Londres. La PGR, se nota que con línea presidencial, filtró a medios el desmentido. Aunque Yunes tras la raja electoral –por medio de su fiscal Wincker y los jueces de su compadre Edel– cuentan con una orden de aprehensión en contra de Karime Abundancia y la fiscalía pidió a la PGR gire la alerta para la Interpol para su detención y solicite la extradición por medio de la Secretaría de Relaciones Exteriores, el asunto no ha avanzado. La PGR le canceló el capítulo de propaganda. Las fake news de Yunes tienen sus límites.

El PES capturado

Dicen que en Veracruz la coalición Juntos Haremos Historia, cuyo eje es Morena, solo tiene un aliado, que es el Partido del Trabajo (PT), porque el Partido Encuentro Social (PES) en los hechos juega para el grupo de los Yunes Linares-Márquez. El dirigente estatal del PES, Gonzalo Guízar Valladares, quien ha sido del PRI y también del PAN, presume a sus correligionarios su cercanía con el gobernador y su hijo el candidato del frente, y les hace saber que si ellos ganan, los del PES “van a quedar muy bien”. A ver cómo le va a Guízar por querer jugar a la doble chaqueta.

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