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POZA RICA, Ver., 12 de octubre de 2026.- En el marco Día de la Nación Pluricultural, Salomón Bazbaz Lapidus, el primer director del Parque Temático Takil Sukut, en donde se desarrolla la ya tradicional Cumbre Tajín, destacó que a lo largo de dos décadas, la Cumbre y el Centro de las Artes Indígenas germinaron un bosque cultural: semillas que crecieron en múltiples iniciativas que crearon árboles de buena fruta, que dan oxígeno y esperanza al pueblo totonaca, y a otros pueblos originarios, dejando un legado en donde Papantla alberga tres Patrimonios de la Humanidad, declarados así por la UNESCO.
A través de un comunicado dirigido a medios de comunicación, Salomón Bazbaz recuerda haber tenido la oportunidad de “Crear, y fundar el Centro de las Artes Indígenas y la Cumbre Tajín junto a un grupo extraordinario de seres maravillosos. No fue una búsqueda, sino encontrarme en el lugar y con las personas indicadas. Con el tiempo comprendí que no era casualidad: años de acercamiento a las ciudades sagradas y a los guardianes de la tradición me prepararon para una misión mayor: revalorizar los sitios arqueológicos como ciudades sagradas y fortalecer el conocimiento de las comunidades indígenas”.
Dijo que la Cumbre Tajín fue un detonador —una escuela de arte, tradición, tolerancia y sabiduría— que abrió un espacio único de diálogo intercultural. Reunió a la ciudad sagrada de El Tajín, al pueblo Totonaca, autoridades, artistas, gestores y público, creando un círculo virtuoso donde la diversidad cultural y artística nutren el desarrollo material, sustentado en la espiritualidad. Donde prevalece el dialogo intercultural sensible y respetuoso para realizar los sueños de una sociedad más justa.
“Pronto entendí que el Totonacapan es un imperio cultural y que el arte indígena es ritual y comunal, una tradición viva que había resistido a los embates del tiempo y el olvido. Don Juan Simbrón nos dijo: ‘A los totonacas nos duele la educación oficial’. Nació entonces la idea de un Centro de las Artes Indígenas: una escuela de tradición, alternativa a la educación formal, donde la transmisión se haga con respeto a los tiempos y formas propias”, expresó.
También recuerda que inspirado por experiencias como el Centro Norbulingka, en la India, una escuela de tradición del pueblo tibetano, tuvo la convicción de que era posible crear una institución que asegurara la continuidad cultural, por lo que propuso tres metas: promover el expediente para que la Ceremonia Ritual de los Voladores fuera Patrimonio de la Humanidad, crear el Centro de las Artes Indígenas y establecer un programa de becas para estudiantes indígenas universitarios en Veracruz.
Ante lo anterior, “se convocó a sabios, maestros y gestores —indígenas y no indígenas— para diseñar un modelo educativo propio. Con la guía de Don Juan Simbrón y la participación de la comunidad Totonaca, comenzamos ceremonias, consultas y una planeación respetuosa que permitió poner en marcha escuelas y programas del Centro”.
Explica que en 2006 se inauguró oficialmente el CAI, se trabajó desde la Comunidad, investigando, preservando, difundiendo y revitalizando las prácticas tradicionales. Se abrieron algunas escuelas y se desarrolló el Modelo Educativo. Se trabajó en una planeación que obedezca a las formas y los tiempos Totonacas, que no interfiera con la educación formal y que complemente de una manera propia la educación tradicional.
En 2009 la Ceremonia Ritual de los Voladores fue declarada Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad; en 2012 el CAI fue reconocido por la UNESCO como una de las Mejores Prácticas de Salvaguardia del Patrimonio Vivo. Un hito en los Derechos Culturales de los Pueblos Originarios.
Año con año, la Cumbre Tajín se consolidó y se volvió uno de los festivales culturales más importantes del mundo. El Parque Takilhsukut se convirtió en un santuario de cultura e identidad.
Con sus tiempos y protagonistas, diversas ramas del proyecto tomaron su propio peso y lugar como ejemplos de revitalización cultural: El Consejo de Voladores, las Mujeres de Humo, el Laboratorio de Acrobacia Indígena, los Encuentros de Músicos y Danzantes del Totonacapan, los Encuentros de Voladores y los Encuentros de Patrimonio Vivo, la Escuela de Cine del Totonacapan, entre muchas otras expresiones, expresó.
“Los ciclos terminan y después de veinte años me hice a un lado, orgulloso de lo logrado y satisfecho de que todos los proyectos sigan adelante. Como dijo el Maestro Francisco Acosta: Un gestor cultural siembra para que otros cosechen. Siento que fui un instrumento en un proceso mayor que devolvió grandeza a El Tajín y al Pueblo Totonaca”.
“Agradezco profundamente a quienes hicieron posible este sueño y a los que lo mantienen con tanto amor. Estoy seguro que perdurará por muchos años más”, concluye Salomón Bazbaz en su comunicado, en donde también desea larga vida a El Tajín, al Pueblo Totonaca, a la Cumbre Tajín, al Centro de las Artes Indígenas, a la Ceremonia Ritual de los Voladores y a todos los pueblos originarios.




