Libros de ayer y hoy
El error de Javier Duarte
El ex gobernador de Veracruz, Javier Duarte, se encuentra recluido en un penal de la ciudad de México, pagando culpas ajenas y las propias.
Ahora, la perversidad política de propios y extraños que no tiene memoria, le empuja toda la crueldad oficial a quien tendrá que estar en la cárcel por los delitos que se cometieron en toda una época de malignidad.
Ahora, también paga lo de otros, más los atribuyen a él, por haber sido el gobernador heredero político de su maestro Fidel Herrera Beltrán.
Duarte, es inocente por omisión al creerse de los dinosaurios que enfrentó con desconocimiento y sin experiencia del terreno, pero también por comisión por dejar pasar los abusos y excesos de los que ahora lavan culpas propias y ajenas.
En la lucha por el poder del relevo de Fidel Herrera Beltrán, los votos de la decisión fue para que Duarte continuara con el legado del político de Nopaltepec, por lo de siempre continuar con el control político y económico.
Pero, al grupo Fidelista, le fallaron las coordenadas por error de cálculo del ex gobernador, que se decía dejaba al relevo a un hijo de crianza, como se manejó en los corrillos políticos de aquella época, sobre el supuesto gran futuro que deparaba a Javier Duarte.
Desde los tiempos del fidelismo, Javier Duarte, acorde a la escuela heredada por el alemanismo, en tiempos del entonces gobernador Miguel Alemán Velasco, las finanzas oficiales se operaban desde el hombre de confianza en la Sefiplan, con el cargo de poderoso subsecretario, y así quedó en varios gobiernos estatales, el de las confianzas de los dineros es el subsecretario de finanzas, y el titular pasa a ser un hombre de “paja”.
Fidel Herrera Beltrán, lo quiso proteger -a según- dejándole a dos súper asesores como Enrique Jackson y José Murat, políticos experimentados que no pudieron quitar y espantar las malas vibras al joven mandatario veracruzano, que se convirtió al estilo de un emperador romano.
De las primeras periodistas que logró la entrevista al entonces gobernador Javier Duarte de Ochoa, en la casa de gobierno fue la experimentada periodista de la Cadena Voz en Libertad del periódico Imagen de Veracruz, Adriana Monserrat Suárez, quien con precisión describió el entorno de una crónica inolvidable por la magistral forma de ver al corazón del hombre que con voz de niño gobernaba al estado más politizado del país.
Adriana Monserrat, no tuvo empacho de preguntarle sobre el tono de su voz.
Narraba, de los dos perritos en el jardín, jugando con sus pequeños hijos, y los grandes aspectos del hombre empoderado, que fue visto por la radiografía periodística de la colega Adriana Monserrat, como el joven mandatario que se encontraba en lo más alto del “pinche poder”.
Los amigos de Javier Duarte de Ochoa, cursando la primaría en el Instituto Rougier, fueron Salvador Manzur, Sergio Flores y Tito Barquin, al niño gordito lo querían sacar del equipo de voleibol, dice el profesor de educación física y miembro de la Armada de México, Braulio Uribe “Hirohito”, quien lo recuerda como un niño deportista y amiguero con todos, además de una conducta y educación ejemplar, y al que Tito lo quería sacar del equipo.
Los colaboradores que traicionaron al entonces gobernador Javier Duarte, están libres por delitos, abusos y excesos cometidos en sus respectivos cargos, que se les recuerda por el caso de la cañada de la Aurora, que se convirtió en el lugar de destino de los desaparecidos de aquella época.
En aquél tiempo, daban cuenta que el gobernador Duarte, en un afán político y “democratizador”, ayudaba con financiamiento económico a los personajes de la izquierda, que se dice eran grabados en video recibiendo los apoyos y por eso no le han tendido la mano en su desgracia personal pagando culpas por pecadores.
Duarte, se sacó la rifa del tigre con la decisión que lo favoreció en la candidatura del continuismo fidelista, cuando Héctor Yunes, sintió que lo merecía por méritos propios o Ranulfo Márquez, no llegó , cuando se dijo de los que “se avientan al precipicio y sin paracaídas”, y no pudieron ser los que hoy estuvieran contando otra historia.
También es cierto, Enrique Peña Nieto, lo engañó y entabicó en el infortunio que padece. Y que lo hizo perder familia y muchos de los que se decían sus amigos.
Y es que en el pecado llevó la penitencia, al desaparecer en su mandato a la primera Comisión para la Defensa de los Periodistas y el Colegio de Periodistas de Veracruz, organismos fundados por el maestro José Pablo Robles Martínez, y quien sabe porque, Javier Duarte, ordenó tomó quitar a los dos organismos públicos descentralizados que con raquíticos presupuestos, hicieron mucho por la prensa veracruzana siempre en la delgada línea roja por crítica y combativa.
Se dijo que la jefa de comunicación social, Gina Domínguez, no permitió que se procediera a la mala para desaparecer a estos organismos que se entregaron por la exigencia oficial.
Y el error de Javier Duarte, de no haber logrado salir de la cárcel, fue el despedirse con fiesta en el reclusorio por su salida anticipada, la malicia se la volvieron a aplicar de nuevo, y todas las culpas propias y ajenas, al tener que padecer una frase bíblica de que con la vara que midas serás medido, o el que a hierro mata a hierro muere.
Lo peor de la política y la justicia en estos tiempos, se paga por ayudar a los adversarios que no tienen memoria.
Y de quién decía a los periodistas con sarcasmo, ironía y cierto mensaje como siniestro o sobrado con la misma supuesta inocencia amistosa “pórtense bien”.
En conclusión en política no hay amigos, hay aliados de las circunstancias.
De todos y modos los expertos dicen que a Javidu, lo tendrán guardado, porque así conviene al sistema. Andale. Así las cosas.




