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La caída de Morena
La falta de visión y de sensibilidad política, de los que llegaron al relevo frena el espíritu de continuidad del partido de Andrés Manuel López Obrador.
Los divisionismos y conflictos internos son parte del problema, más las presiones externas desde Estados Unidos, y otros más, son los graves escenarios que perciben los especialistas y expertos en el análisis de la política nacional.
La llamada Reforma Electoral, también está provocando un desgaste innecesario que afecta a las estructuras morenistas.
La percepción de que todas las estructuras cimentadas en el pasado al paso del tiempo, en los siete años que lleva Morena en el poder presidencial con estados y municipios gobernando se han constituido en el modelo de un nuevo PRI de la aplanadora política y del carro completo en los tiempos electorales.
También, ahora el chantajismo de un libro de autoría conjunta de Julio Scherer Ibarra y Jorge Fernández Menéndez, es algo natural de la miseria humana conjuntamente con la traición al ex jefe que le dio el trabajo como consejero jurídico de la presidencia y la cola es larga del personaje que se ha encumbrado en cargos públicos como parte de los acuerdos con el poder en turno.
Pero, lo delicado es que son muchos los personajes morenistas que les brotan conflictos y sobre todo perdida de la confianza por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum, y ya comenzó en la metáfora del ex presidente, ahora sí a barrer las escaleras de arriba para abajo con miras a salvar al barco del naufragio.
Y es que ahora sí, ya no se puede culpar al pasado, cuando algunos de los connotados personajes del partido en el poder, comienzan a caer por su propio peso y aquí si nada que ver, un libro como el otro, y como muchos que sólo buscan sacar raja de las ventas, cuando en la realidad ese tipo de personajes no tienen prestigio, ética y calidad moral, para disque denunciar, de lo que no dicen que fueron parte de la fiesta y de los convidados al pastel.
El mundo está lleno de chismosos viscerales que les ganan los problemas emocionales y siempre a toro pasado, les sale el pudor o el arrepentimiento de que los sacaron del paraíso y ese es el dolor.
Y es cierto, “Ni Venganza, Ni Perdón. Se escucha como una sentencia al estilo siciliano con el Padrino, de la era digital.
O también, al personaje en los tiempos de los testigos colaboradores de moda que presagia suspicacias y de quienes se suman al descredito del ex patrón, algo normal en los seres humanos y más cuando el agua les está por llegar a los aparejos. Andale. Así las cosas




