
Raymundo Jiménez/Al pie de la letra
Este jueves, la mira esta puesta en el Congreso de Veracruz. La agenda legislativa tiene muchos pendientes.
Los nombramientos del Fiscal Anticorrupción, del Comisionado del Instituto Veracruzano de Acceso a la Información y los magistrados que integrarán la Sala Especializada en Combate a la Corrupción.
Las iniciativas del Ejecutivo para crear dos fideicomisos para pagar a proveedores de la actual administración, así como las modificaciones a la Ley para basificar a burócratas y la cesión de la Casa de Gobierno a organismos.
Miguel Ángel Yunes Linares, gobernador electo, no quita el dedo del renglón y acudió nuevamente al Congreso local, con un discurso conciliador, aparentemente como un cambio de estrategia, quizá para que su clamor sea escuchado, y del discurso incendiario al que nos tiene acostumbrados, hasta ahora le conocemos, por decirlo de alguna forma, los modales.
A “los amigos diputados y diputadas, más allá de colores y partidos tenemos que estar preocupados de lo que sucede en Veracruz… de manera respetuosa los exhorto a que no participen en estas acciones que quieren lograr impunidad y dinamitar las finanzas de Veracruz que de por sí ya está en bancarrota”, dijo Yunes.
Veremos si la presión social, mediática y política impide que aprueben las acciones que le quita el sueño a la administración que tomará posesión el próximo 1 de diciembre y que, hay que decirlo, han sido descalificadas por diferentes sectores y por la misma ciudadanía, o dejarán el paquete a la próxima legislatura.
Lo cierto es que, sea cual sea el resultado, los diputados salientes nos quedan a deber.
Incluso las bancadas panista y perredistas que las últimas semanas han actuado envalentonadas luego del triunfo de Yunes Linares el pasado 5 de junio, pero en cuatro años sirvieron de comparsa, ¿o los recuerda como una verdadera oposición?
Tan solo recordemos que de acuerdo con el Informe Legislativo 2016 realizado por el Instituto Mexicano de la Competitividad (IMCO), el Congreso de Veracruz es el cuarto más caro del país con un presupuesto de 679 millones de pesos, lo que significa un incremento de casi el 20% en los últimos 4 años.
Gastan 11 millones 407 mil 407 pesos por sesión y 5 millones 703 mil 703 pesos por iniciativa.
Y ¿qué cree? Son nuestros legisladores veracruzanos los que menos días trabaja y menos sesiona al año.