
El Plan México de la cuarta transformación
CUANDO NUESTRO PADRE ENVEJECE
En nuestra vida tenemos muy claro nuestro rol de padre y lo que este conlleva, pero en la mayoría de las ocasiones no estamos preparados para enfrentar el envejecimiento de nuestro padre. Cuando los padres comienzan a envejecer, muchas mujeres tienen que cumplir los roles de hija, madre, niñera y enfermera a la vez, haciendo malabarismos para poder atender a todos los que necesitan ser cuidados; frecuentemente están en la llamada “generación sándwich”, personas entre 40 y 60 años que están en medio de dos generaciones que tienen que cuidar tanto a sus hijos como a sus padres.
La vida para las mujeres de este grupo es más estresante, no sólo por cuestiones de tiempo, sino por el aspecto financiero de la situación. A todo esto se agrega la carga emocional que implica convertirse en padres de los propios padres, no es una tarea fácil, ya que no sólo es darles amor, sino también atención, donde entran en juego las limitaciones que imponen los problemas de salud, que suelen quebrantarse, y a veces son necesidades físicas, psicológicas, económicas o espirituales que los afectan, su propio carácter y formas de ver frente a ellos; entonces, los padres demandan atención parecida a la que un hijo necesita de sus padres.
Nuestra sociedad aún no ha elaborado estrategias para ayudar a los hijos adultos que son responsables del cuidado de sus padres y que al mismo tiempo deben cuidar de sí mismos y de sus propios hijos.
Vivimos una etapa de transición. La edad promedio de vida de una persona se ha prolongado, permitiendo vivir más años a nuestros padres, pero generalmente esto implica más atención médica, asistencial y familiar, es necesario asumir sus necesidades y limitaciones, a pesar de que es muy doloroso observar que, quienes en su momento fueron nuestro respaldo, apoyo y realizaban sus actividades con autonomía, se han tornado dependientes.
Tener a nuestros padres mayores con vida es una bendición; seguir compartiendo mesas familiares, las fiestas, saborear sus ricas comidas con tanto aroma a infancia y momentos compartidos, poder conversar con ellos a esta altura de tu vida y, además, tener un abuelo que te consiente.
Algunos hijos optan por enviarlos a instituciones como casas hogar o residencias, para que los cuiden de manera más personalizada y profesional, de paso sentirse menos presionados, pero también existen aquellos hijos que se hacen cargo de sus padres y los cuidan en sus casas, quienes deben tener en cuenta muchas cosas, sobre todo si es que están en las posibilidades de darles un cuidado responsable y adecuado, sin descuidar la vida propia, el trabajo, los estudios y la familia.
¡FELIZ DÍA DEL PADRE!
María Verónica Rodríguez Estrada
Gerontóloga Certificada y Especialista en Gerencia de Programas y Servicios de Salud de Personas Mayores.