
Teresa Gil/Libros de ayer y hoy
* El secuestro y la confianza
El Gobernador Javier Duarte ha sido especialmente entusiasta al hablar de lo que su administración, en coordinación con el Gobierno Federal, hace en materia de combate al delito de secuestro.
“En Veracruz no hay, ni habrá, espacio para la impunidad, a quien secuestre aquí lo vamos a detener y va a purgar una pena», expresó hace menos de un mes el mandatario estatal.
Las cifras, sin embargo, pintan otro panorama.
El Sistema Nacional de Seguridad Pública (SNSP) ubicaba el año pasado a Veracruz como la segunda entidad por el número de casos de secuestro (113 de enero a agosto del año pasado) sólo por debajo de Tamaulipas, que alcanzaba en el mismo lapso 178 desapariciones forzosas.
Sin embargo, organizaciones civiles que se han dedicado a documentar la incidencia delictiva en el país aseguran que las cifras del SNSP no representan la realidad.
Aclaran que ese recuento oficial no incluye el número de víctimas, ni los secuestros denunciados ante la Procuraduría General de la República (PGR), ni las víctimas de secuestro rescatadas por la Policía federal (PF), la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) y la Secretaría de marina (Semar).
El Consejo Ciudadano para la Seguridad Pública y la Justicia explica que cuando se consideran los datos de todas esas fuentes, además de los reportados al Sistema Nacional de Seguridad Pública por las procuradurías de justicia de los estados, se concluye que las víctimas de secuestro durante 2014 fueron de 5 mil152, la mayor cifra jamás habida en el país, un 3% mayor que la de 2013, pero un 689% superior a la de 2005.
El Consejo Ciudadano hizo su propio cálculo sobre la incidencia en las entidades federativas y mantuvo a Tamaulipas en el primer lugar nacional con una tasa de 16.18 secuestros por cada 100 mil habitantes; le siguió Morelos con una tasa de 6.92 secuestros; Tabasco fue la tercera con una tasa de 4.48; Guerrero la cuarta con una tasa de 3.66 y Veracruz la quinta con una tasa de 1.99 secuestros por cada cien mil habitantes.
Según esta organización civil, las cifras revelan que los gobiernos han fracasado en su obligación de abatir y erradicar el secuestro. “La causa principal de ello es que no se hace frente al principal factor que ha disparado los plagios y es el accionar de los grandes grupos criminales, los cuales empezaron a incursionar en este delito desde 2008”.
Así pues, Veracruz está lejos de resolver este doloroso flagelo. Su abatimiento está íntimamente ligado con el combate a los grupos de la delincuencia organizada, que siguen operando en la entidad, aunque ahora de manera mucho más discreta, para evitar “que se caliente la plaza”.
La creación de Unidades Especializadas en el Combate al Secuestro puede ser una buena medida, pero es evidente que sus resultados no se verán de forma inmediata. Mientras se consolidan y alcanzan su mayor eficiencia, es imprescindible que las fuerzas federales asuman como una de sus prioridades el combate al secuestro, en la lógica de que estos operativos los llevarán hasta los verdaderos líderes del crimen organizado en el país.
En una de las varias visitas que ha hecho a Veracruz (lo cual refleja la preocupación que le genera esta entidad) el coordinador Nacional Antisecuestro, Renato Sales Heredia, aseguró que “la captura y castigo a secuestradores contribuyen a incrementar la confianza de la ciudadanía en sus instituciones”.
Lo que no aclaró es que, por el contrario, si se deja crecer este flagelo, la confianza de la sociedad se pierde… con todas las consecuencias que eso produce.