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XALAPA, Ver., 31 de agosto de 2015.- Desde el inicio de su gestión como Presidente de la República hasta su Tercer Informe de Gobierno, diversas encuestan han mostrado en picada la popularidad de Enrique Peña Nieto; de la aprobación mayoritaria a inicios de su mandato por sus acciones como la detención de la líder sindical, Elba Esther Gordillo, y sus reformas estructurales, hasta las violentas acciones de fuerzas de seguridad en Tlatlaya, Ayotzinapa, Aquila y Tanhuato, la aceptación del Mandatario no ha hecho sino disminuir.
Enrique Peña Nieto rindió protesta como presidente de México el 1 de diciembre de 2012. A cinco meses de haber iniciado su gestión los mexicanos aprobaban el desarrollo de la misma, según reveló una encuesta realizada por BGC y el periódico Excélsior.
La detención de Elba Esther Gordillo, quien mantenía un cacicazgo dentro del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), el arranque de su programa eje en materia de desarrollo social, la Cruzada Nacional Contra el Hambre, y el inicio de sus reformas estructurales, en ese entonces la Educativa y de Telecomunicaciones, dieron al presidente en mayo de 2013 una aprobación de 55 por ciento mientras que 39 por ciento lo reprobó.
En julio de ese mismo año, Reforma realizó una encuesta en donde la aprobación del presidente entre los ciudadanos era de 52 por ciento, 38 por ciento lo desaprobaban y 10 por ciento no sabían qué opinar.
Para noviembre de 2013, el presidente Peña Nieto llegaba a su primer año de gobierno en medios con una percepción negativa a causa de la situación económica del país. Sólo 37 por ciento de los mexicanos consultados estaba de acuerdo con su manera de gobernar, mientras que 61 por ciento lo desaprobaba, según BGC-Excélsior.
De acuerdo a una encuesta realizada por Buendía y Laredo en esta misma fecha, 50 por ciento de sus entrevistados aprobó la gestión de Peña Nieto, 37 por ciento la reprobó y el resto dijo que ni la aprobaba ni reprobaba. Al cierre del año, y pese a las diferencias en porcentajes de las encuestadoras, la tendencia es a la baja en la evaluación del Presidente de la República.
Hacia el primer cuatrimestre de 2014 las opiniones estaban muy divididas. BGC y Excélsior publicaron que de acuerdo a su estudio ahora 47 por ciento de la población mexicana encuestada estaba de acuerdo con la manera como está gobernando Peña Nieto, mientras que quienes están en desacuerdo representan 49 por ciento.
Para agosto de 2014, la Gran Encuesta de Consulta Mitofsky publicó los resultados de la evaluación del gobierno de Enrique Peña Nieto; aquí de nuevo venía un descalabro para el primer mandatario del país. Según los entrevistados, 51.3 por ciento estaban en desacuerdo con la manera en que llevaba las riendas del país, mientras que 46.9 por ciento lo aprobaba.
En noviembre de 2014, Buendía y Laredo publicaron su estudio en donde 50 por ciento de la gente encuestada reprobó el mandato presidencial, 41 por ciento lo aprobó y 8 por ciento dijo que ni lo aprobaba ni reprobaba.
En tanto Reforma, en su estudio de opinión, refirió que a diciembre de 2014 el Presidente sólo contaba con 39 por ciento de aprobación entre ciudadanos.
Para este 2015, la situación no parece mejorar para el Presidente, para marzo de 2015 Reforma dio a conocer que 39 por ciento de la población encuestada aprobó su gestión, mientras que 57 por ciento la desaprobó. En lo que respecta a líderes de opinión, sólo 17 por ciento aprobó su gestión mientras que 82% la reprobó.
Para junio de 2015, Buendía y Laredo publicó su estudio de aprobación presidencial en donde sólo 40 por ciento aprobó a Peña Nieto, 53 por ciento lo reprobó y 11 por ciento no optó por ninguna de las dos opciones.
Peña Nieto llega a su Tercer Informe Presidencial con una caída histórica en su aprobación. En la última encuesta de Reforma publicada en julio pasado, sólo 34 por ciento de los ciudadanos aprueba su trabajo mientras que 64% lo desaprueba.
En lo que respecta a líderes de opinión, tan sólo 15 por ciento lo aprueba, en tanto que 84 por ciento lo reprueba.
Cabe recordar que un evento que impactó a la opinión pública cuando se registró, fue la masacre en una bodega de Tlatlaya, donde, según la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), militares ejecutaron a 15 de los 22 muertos hallados el 30 de junio de 2014.
De igual manera, en la noche del 26 y madrugada del 27 de agosto de 2014, ocurrió la desaparición en Iguala, Guerrero, de 43 estudiantes de la Normal Rural de Ayotzinapa, así como siete personas fallecidas y casi 30 heridos, por parte de la Policía.
Asimismo, en Tanhuato, Michoacán, la muerte de 43 personas en un supuesto enfrentamiento entre el Ejército y narcotraficantes dejó serias dudas sobre si se trató o no de una masacre.
Finalmente, otro evento que restó popularidad al Presidente fue el tiroteo en Aquila, Michoacán, el 20 de julio de 2015, donde perdió la vida un menor. En el lugar se encontraba el Ejército Mexicano.