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XALAPA, Ver., 14 de marzo de 2016.- A casi seis años de la encomienda de iniciar la transformación de la Policía del Estado, hoy es una realidad, declara el secretario de Seguridad Pública, Arturo Bermúdez Zurita.
Reconoce que asumió la titularidad de la dependencia en tiempos complejos y que dar cumplimiento a la instrucción del gobernador Javier Duarte de Ochoa ha sido un reto personal que le cambió la vida.
Durante una entrevista de más de una hora para Quadratín Veracruz, refiere que se han dicho sin fin de cosas para denostar a su persona desde el primer momento en que protestó por su cargo.
Mirando de frente a la reportera, afirma que duerme con la conciencia tranquila y no le tiembla la mano al abatir a la delincuencia, porque además de tener un compromiso con “mi jefe”, lo tiene con su familia y las familias de quienes probablemente no lo conocen.
En su despacho, en el quinto piso de la Torre de Inteligencia de la Secretaría de Seguridad Pública (SSP), un sitio que quebranta la imagen de rudeza que en ocasiones proyecta, Bermúdez recuerda que la única ocasión en que ha pensado en la muerte fue aquel 5 de agosto de 2012, cuando la avioneta en que viajaba tras una reunión por el estado de Tlaxcala registró una falla mecánica y se tuvo que aterrizar de manera forzada.
Sin embargo, cada día que sale de su casa se despide de la esposa e hijas como si fuera la última vez, pues se sabe cierto de los riegos que representa servir a Veracruz desde esta posición.
Expresa que no acostumbra la vida cara. Cuenta que proviene de un seno humilde donde los valores como la honradez y la lealtad han sido la mejor herencia.
Ahora, tiene trabajo, pero en varias ocasiones ha estado desempleado y no por ello –dice– ha llevado a su casa dinero “ganado de manera corrupta”.
La charla es interrumpida, suena el teléfono rojo, atiende la llamada del secretario de Gobierno, Flavino Ríos Alvarado, acuerdan algunos pendientes.
En tanto, el equipo de reporteros curiosea el lugar. Es una oficina agradable, modesta, con una generosa canasta de dulces de chamoy y chocolates muy cera del servidor público, también hay fruta de la temporada, agua embotellada, fotografías familiares, y desde luego, una colección de réplicas de policías elaboradas en distintos materiales. Frente al escritorio un imponente jaguar negro, felino con el que se identifica desde su infancia cuando tuvo oportunidad de viajar a Costa Rica.
También reconoce que extraña los paseos familiares “en mi Veracruz”, tierra que lo ha acogido desde su juventud.
Titubea y comenta, “pero aún con las responsabilidades laborales algunos fines de semana me doy el tiempo para apoyar a sus hijas con la tarea escolar y comer los tacos dorados que gentilmente mi suegra suele cocinar”.
El aroma sobre el fino traje que viste es atractivo y confiesa que es adicto a los perfumes; la línea italiana Scappino es de sus favoritas, “pero no es tan caro el perfume que uso, hay otros mucho más costosos”, lo refirió como pocas veces se le ha visto en los últimos dos años, sonriendo.
“Siempre he sido un hombre hogareño, desde hace casi cinco años, diario me tengo que levantar muy temprano y llego a casa muy tarde, cuando me va bien a las 12:00, trato de hacer ejercicio para quitarme el estrés, pero como todo ser humano hay días difíciles y sobre todo por la toma de decisiones diarias. En este tiempo yo no he ido al cine, al supermercado, a esos lugares a los que solía ir; vaya, ni siquiera puedo ir a tomar un café solo si no llevo seguridad”.
Bermúdez Zurita insiste que si bien es licenciado en Ciencias Administrativas con un posgrado en materia financiera, lo que más le apasiona profesionalmente es este lugar, “el que cambió mi currículo profesional pero que más satisfacciones me ha permitido”.