
Espartaqueada Nacional: llamado a la acción revolucionaria
Despensas y campañas
En tiempos de campañas políticas, es común encontrar en colonias, comunidades y municipios a los aspirantes a cargos de elección popular que intentan comprar conciencias y voluntades en vez de convencer y tener con los ciudadanos un acercamiento real y franco.
La gente, entonces, percibe a los candidatos y a los políticos en general como personas distantes, desvinculadas, alejadas y ajenas a sus problemas comunes y cotidianos.
Muchos habitantes de zonas marginadas y pobres esperan las campañas para obtener despensas, láminas y, en algunos casos, hasta dinero efectivo. Entendiendo esto, los aspirantes y precandidatos tejen redes y envían a esos lugares apoyos de todo tipo; sobre todo perecederos, como el caso de las despensas; pero no es lo único: útiles escolares, cobertores, colchonetas, utensilios para el hogar y una muy larga lista que incluye todo tipo de productos son comunes antes y durante las campañas; al concluir éstas y una vez alcanzado el cargo, los candidatos pocas veces regresan a esos lugares; es la queja de siempre.
Esos apoyos, sin embargo, de poco sirven en el mediano y largo plazo, y tampoco resuelven los problemas de las familias pobres de las comunidades marginadas; a fin de cuentas, una despensa puede satisfacer el hambre durante 3 o 4 días, pero no es una solución de fondo.
Un ejemplo de lo que se puede hacer con pocos recursos es el trabajo de Erika Ayala Ríos, lideresa de los trabajadores del Colegio de Bachilleres y ex presidenta del comité estatal del PRI en Veracruz, actualmente sin cargo público, quien no oculta sus aspiraciones para alcanzar una curul en San Lázaro.
Erika Ayala destina recursos, que no son del erario público, para beneficiar con herramientas tecnológicas a escuelas pobres; por otra parte, inició un programa de huertos de traspatio que ha cambiado la vida de casi 200 familias.
Ese último punto, los huertos de traspatio, ha sido impulsado no sólo por particulares, como en este caso, sino por gobiernos de diferentes países; la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura desde hace años ha financiado estos proyectos en comunidades que se consideran vulnerables. Se estima que una familia de 5 miembros puede cubrir hasta la mitad de sus necesidades de alimentos y es debido a ello que uno de los programas centrales de la FAO se enfoca hacia el mejoramiento de la nutrición a través de huertos y granjas de traspatio.
Desde hace décadas, el gobierno mexicano, a través de la Sagarpa, también fomenta la producción de alimentos para el autoconsumo de las familias pobres; en Veracruz, una estrategia similar tienen el gobierno del estado y la Fundación Produce; sin embargo, hay muy pocos esfuerzos de particulares por asumir una actitud solidaria con las personas que enfrentan carencias relacionadas con la falta de alimentos; en ese sentido, sería sano que el modelo de la lideresa sindical del Cobaev sea reproducido por otros políticos, sobre todo por aquellos que siguen viendo en los procesos electorales una operación de compra-venta de voluntades y no una oportunidad para contribuir a la superación de problemas. @luisromero85