COATZACOALCOS, Ver., 2 de diciembre de 2015.- Este miércoles arribó la Caravana de Madres de Migrantes al sur de Veracruz para realizar diversas actividades en la búsqueda de sus hijos, entre ellos visitar al Cereso de Coatzacoalcos, recorrer el punto migratorio en la ciudad como el puente de la Avenida Uno y convenio con la escuela de criminología para estadísticas de banco de muertos.

Este día también una madre se reencontró con su hija después de 6 años de no saber nada de ella, relata Tomasa Gómez al bajar del camión que transporta al grupo de madres centroamericanas.

Ya le habían avisado que su consanguínea estaba viva, sólo quería abrazarla, platicar con ella, ponerse al corriente de todo lo que les ha sucedido en seis años.

Al entrar a la catedral de San José, su hija Wendi Mencilla Ramírez se encontraba esperando en una banca dentro de la iglesia, las madres entraban en grupo, hasta que se vieron cara a cara y se abrazaron. Las lágrimas no faltaron, eran de alegría, no se habían visto desde el 2009.

«Hoy yo me encuentro con mi hija, estoy contenta, no había perdido la esperanza de encontrarla, es una alegría porque he tenido varias navidades sin verla, varios cumpleaños que la recordaba y echaba mis lágrimas porque una madre siempre se acordaba de ellos y cuando desayunaba, comía y cenaba siempre me acordaba de mi hija» relató la madre.

El Movimiento Migrante Mesoamericano siguió la pista de Wendi en el sur de Veracruz y se le avisó por medio de ellos a doña Tomasa, quien lloró todo un día de alegría, esperando con ansías este miércoles donde recupero nuevamente a su hija.

«Me habían dicho que me la habían matado en Sonora, dos personas me dijeron eso, pero yo les decía que no, mi corazón me da que mi hija está viva y mira el señor me escuchó las oraciones que la madre le pide, yo le decía a la virgencita de Guadalupe que donde quiera que se encontrara mi hija y mire, esta sanita».

Con 54 años de edad, era su tercera caravana de migrante a la que acudía. En las dos primeras regresaba con tristeza, pues la alegría se esfumaba cuando no había resultados.

Ahora retornará a su país, sabiendo que su hija no ha muerto está viva y sabe de ella.

Asegura que seguirá acompañando a las otras madres de centroamericanos para darles ánimo y que no han perdido la esperanza de como ella, encontrar a sus hijos.